Subcultura y cultura underground a go-gó

null

Cuando intentamos vender algo es común buscar un predecesor con el cual compararlo que satisficiera adecuadamente al consumidor para que, buscando repetir esas sensaciones, compre nuestro producto. Así hay dos maneras radicalmente diferentes de hacerlo: una japonesa y una ugandesa.

En Japón, a diferencia del resto del mundo, House es una serie que no gusta particularmente al público, pero los derechos de venta del DVD pertenecen a Geneon Universal Entertainment quien tiene también los derechos de explotación de un medico muy famoso y querido de Japón, Black Jack. Así juntando en un imposible crossover la obra de Tezuka con el borde más querido de occidente esperan aumentar la popularidad de la serie. Todo haciendo una especie de teaser donde se van mezclando fragmentos de ambas series con el imposible argumento de Black Jack como nuevo miembro del equipo de House. El resultado es un esperpéntico cruce que conjuga de un modo bastante extraño pero eficaz ambas series. Desconozco su efectividad como anuncio, pero como collage pop es una delicia.

read more »

null

La seudofiesta del consumo nos incita a consumir ofreciéndonos una esencia perdida que nos elevara a una metafórica divinidad pero el resultado es siempre el mismo: la decepción. Tras la seudofiesta del consumo solo se esconde una cruel y brutal decepción que se sostiene en la falsa esperanza y necesidad de seguir consumiendo en busca de esa euforia pasajera. Necesitamos el nuevo chute que nos haga sentir lo mismo.

Una vez más para ver como ejerce la sociedad espectacular un control ¿casi? mesiánico a través del consumo solo tenemos que ver el producto de consumo más popular en los últimos tiempos de una forma casi unánime, Lost. Prometida al espectador como un zeitgeist cultural se afianzó después de una primera temporada de misterios, sorpresas y giros insospechados como un imprescindible, un must have, de lo que se debe ver y lo que debe ser la televisión. La cobertura mediática lo ensalza y convierte en un hito generacional a través de las temporadas y sus fans ven religiosamente cada capítulo como una suerte de catarsis colectiva. Si el capítulo es bueno o malo es algo absolutamente irrelevante, lo que si es relevante es la comunión que se crea, las expectativas, el falso dialogo y comprensión que los eleva a un nuevo entendimiento ficticio. No ven la serie para disfrutar de cada capítulo, ven la serie en búsqueda de una iluminación final que aclare todo lo que ocurre en la isla, en sus mentes, en su vida espectacular. Ven la serie para ser entes superiores, los mejores de los consumidores posibles. Y así, llegó la season finale.

read more »

null

Como corderitos que van a ser sacrificados se mueve gran parte de la sociedad, es gracioso como a su vez los perros pastores son, ahora, también corderos solo que crecidos en sus ínfulas. El hype y su pretensión espectacular arrasa con el criterio musical mientras, a su vez, sostiene el difundir la palabra entre las propias victimas de su juego.

¿Qué es el hype? Se pregunta usted, mi atolondrado amigo que no debió entender la mitad de este blog. El hype es, por definición, el meternos por la garganta cualquier modalidad de producto, cultural o no, hasta que nos lo tragamos. El hype es la h(y)perbolación de las características positivas de un producto para así venderlo de un modo más eficiente. Los productos que cabalgan la ola del hype son los más guapos, lo más modernos, los más originales y los mejores de todos los productos posibles. Y no solo lo son, que no tienen porque serlo, tienen que parecerlo. Tú, joven confundido, debes pensar que lo que estás consumiendo es algo único, asombroso y especial que la mano de Dios, alias *inserte aquí el nombre de su empresa fetiche*, tuvo a bien entregarte a ti, oh, mero mortal. ¿Y como llega hasta ti, un, oh, mero mortal, el mensaje divino? A través de los mensajeros del hype, la prensa especializada. Y hoy, vamos a hablar específicamente de la musical, caso extrapolable a (casi) todas las demás.

read more »