Subcultura y cultura underground a go-gó

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La concepción del héroe como un ser perfecto, o en búsqueda de su perfección, incapaz de errar y con una brújula moral a prueba de bombas es, probablemente, la mayor fantasía que nos haya dado la ficción nunca. Y es que Tony Stark no dudará en afirmarnos que es así mientras nos brinda con la décima copa del día en Ultimate Armor Wars.

Con un guión obra del siempre demasiado poco vanagloriado Warren Ellis este arco nos cuenta las peripecias de Stark para recuperar los prototipos de su armadura a lo largo del mundo entero. Entre medias se propondrá las metas de acostarse con una hermosa joven, pasarse más tiempo borracho que despierto, salvar su reputación y utilizar la violencia sin muestra alguna de escrúpulos a cualquiera que se oponga a sus deseos. Y, por supuesto, todo esto lo hace mientras graba un podcast. Si le sumamos que todo es un absurdo mixtape entre una Europa decinomónica y el continuo abuso de la tecnología de Stark utilizada de un modo ilegítimo, la policía de Inglaterra incluida, conseguimos un canto a la gloría de un anti-héroe de la testosterona. Todo esto para acabar en un final absurdo, tramposo, facilón y maravillosamente pulp que en cualquier otro medio haría arrancarse el alma a los críticos al grito de estafa.

La obsesión hi-tech, rozando la tecnofilia, de Tony Stark es justamente un reflejo de esa misma obsesión que tiene Warren “Rey de Internet” Ellis por todo lo que huela a que el futuro ya fue ayer. Y con esto último juega entre chascarrillos el final del cómic. La grandiosidad del hoy ya fue ayer y la familia Stark sabe manipular a los suyos, porque Tony ya fueron los demás. La tecnología y las personas son un reflejo de los fantasmas del ayer.

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Los what if? siempre son un medio interesante para contar historias curiosas o inviables por sus propias repercusiones. Supeditado a esto encontramos la nueva historia de Lobezno en la cual es el ultimo superhéroe vivo.

Old Man Logan empieza con la apacible vida de Logan siendo extorsionado por los hijos de Hulk, uno de los supervillanos que conquisto EEUU en el ocaso de los superheroes, motivo por el que decide acompañar a hacer un misterioso encargo con Hawkeye para así poder pagar por sus tierras. Aquí comienza un trasunto de viaje iniciático de un héroe hace décadas derrotado, atraviesan todo el país retratando la miseria que han traído los supervillanos mientras Logan oculta la razón para no sacar jamas sus garras y no pelear. Hasta que se ve obligado a hacerlo.

Cráneo Rojo con su particular galería de trofeos de superheroes o el simbionte dinosaurio son un ejemplo de lo mejor del cómic, cuando se toma su tiempo y abraza el absurdo propio del comic, alcanza sus puntos álgidos en la auto-referencialidad y el exceso pulp. Las venganzas no son sobre los asesinos, es sobre todo lo que los contenga. Este exceso sin embargo se ve pronto supeditado a un ritmo narrativo torpe que termina por precipitar el desenlace y sobretodo, el secreto de Logan, que en un intento de ser un giro de tuerca increíble acaba por resultar incoherente.

Una historia irregular de un personaje irregular que se va tambaleando entre grandes momentos de genialidad y una mediocridad absoluta por culpa de intentar trascender. El amor hacia el exceso del pulp truncado por el intento de epatar.