Colores prohibidos (IV+V) – Resumen semanal (de lo que hago y lo que se está haciendo)

Ejem. Aunque Colores prohibidos es un contenido semanal, la semana pasada hubo problemas técnicos que impidieron su publicación. Problemáticas complejas e indeseadas que, de forma inevitable, impidieron toda posibilidad de publicación. En otras palabras, se me olvidó.

Por extensión, esta semana el contenido es doble. Tenemos bastante sobre Makoto Shinkai, que estrenó la semana pasada Your name., seguimos con las adaptaciones infames de animes famosos e incluso hablamos un poco de manga y literatura. Todo menos variado que semanas anteriores, especialmente considerando el monotema del director que ha ocupado todas las conversaciones cinéfilas de los últimos días, pero Your name. bien se lo merece. Porque existe vida más allá de Hayao Miyazaki.

En textos ajenos tenemos una selección más modesta, pero bien elegida. Desde una guía de iniciación al universo de Mobile Suit Gundam hasta un par de artículos sobre clásicos que retratan, de uno u otro modo, la homosexualidad, pasando por los siempre fascinantes fondos del anime de Sailor Moon. Porque así es Colores prohibidos. Nunca sabes lo que encontrarás. O si, a pesar de que lo digamos ahora, estaremos aquí, una vez más, la semana que viene.

Lo que hago

El universo autoral de Makoto Shinkai | Canino

Makoto Shinkai, director de la flamante Your name., es uno de los grandes nombres del anime actual. Al menos, cuando se trata de largometrajes. Por eso hemos decidido dedicarle un artículo retrospectivo a su carrera. ¿Por qué? Porque las comparaciones son odiosas. Se le ha comparado (y se le va a comparar) tanto con Hayao Miyazaki, que deseamos reconocerle por sus propios méritos. Porque existe anime de calidad más allá de Studio Ghibli.

[Crítica] ‘Plinivs’ – Mirando al mundo con los ojos de un romano excéntrico | Canino

Mari Yamazaki, autora del popular manga Thermae Romae, vuelve a la Roma antigua en un nuevo manga publicado por Ponent Mon. Pero esta vez, con un ánimo historicista diferente, decide seguir los pasos de un insigne personaje casi olvidado en la tradición occidental: Plinio El Viejo.

Como una novela, de Daniel Pennac | Goodreads

Todos conocemos las bondades del leer. Cómo nos entretiene. Cómo nos enseña, nos hace más sabios y, a ojos de algunos, incluso más atractivos. No es para menos. El letrado siempre tendrá más mundo interior que el que no lo es. Y en igualdad de condiciones, más es mejor.

El problema es que no sabemos transmitir ese entusiasmo. Nuestros juicios suelen ser precipitados, totalitarios, dejándonos llevar por el gusto como medición absoluta o permitiendo que el canon sea una institución inamovible a la cual sólo cabe plegarse con humildad y un punto de humillación. Por extensión, solemos concebir los libros o como un entretenimiento hueco dependiente del individuo o como una obligación ante la que bajar la cabeza dado su poder cuasi divino. En otras palabras, disfrutamos poco de los libros. No dejamos que nos sacudan. Que nos lleguen al corazón. Y de ese modo, se abran paso de forma natural a través de nosotros.

Cartas de la monja portuguesa, de Mariana Alcofarado | Goodreads

En el amor no hay reglas. O para ser exactos, no hay modo de hacer que se ajuste a reglas. Es por eso que, enamorados, es el momento en que somos más vulnerables. Más humanos. No por nada, en cualquier otra interacción social podemos establecer reglas. Jerarquías. Amigos, jefes, subordinados, padres, hijos; todos siguen un patrón, más o menos explícito, de quién está al mando. Pero en el amor las expectativas sobre lo que implica siempre cambian de persona a persona.

Eso es lo que mejor retrata Cartas de la monja portuguesa. Esa incertidumbre. Ese pesar. Incluso su propia contradicción: como el amor no es unívoco, o siquiera racional.

Other Worlds, de Makoto Shinkai | Letterboxd

Makoto Shinkai no surge con centímetros, palabras o nombres. Tenía una carrera antes de todo eso. Y como suele ser habitual, incluso en sus primeros estadios, todavía inmaduros y sin recursos, se pueden ver los elementos regidores de toda su obra. Es ahí donde destaca Tooi Sekai. En la belleza de sus detalles. En lo rápido de su montaje. En lo sutil de sus sentimientos.

She and Her Cat: Their Standing Points, de Makoto Shinkai | Letterboxd

Makoto Shinkai a la enésima potencia. Continúa con su ritmo acelerado, ya aparecen los trenes como unidad central del conflicto y además añade ciertas dosis de humor, especialmente en su brillante giro inicial —quien elige palabras de amante para describir un perezoso día de verano, resulta ser una mascota—, lo cual hace que sea mucho más ligero e interesante. Sólo puede pecar de ser excesivamente naïf en su subtexto, pero, dada la sensibilidad con la que recoge ese extraño desatino entre la melancolía, la depresión y el amar la vida pese a todo, ponerle pegas sería lo mismo que declarar que uno mismo no tiene corazón como para entenderlo.

Voices of a Distant Star, de Makoto Shinkai | Letterboxd

(Aparentemente confusa) obra maestra en lo narrativo, Voices of a Distant Star sigue la historia de dos adolescentes separados por el espacio y el tiempo (literalmente: él está en la Tierra; ella cada vez más lejos en el sistema solar), donde la sensibilidad con la que su última escena conecta con la primera, dándole un sentido completamente renovado, convierte un tour de force de pura angustia y tristeza en un optimista alegato en favor de la insobornable fuerza del amor.

The Smile, de Makoto Shinkai | Letterboxd

Más videoclip que corto musical, aquí Shinkai regresa al estilo narrativo de She and Her Cat para contarnos una historia tierna y conmovedora, pero sin mucho más además de su cuquísimo dibujo. Algo que caería en la categoría de «para completistas» de no ser porque son sólo dos minutos capaces de alegrarle el día a cualquiera.

The Place Promised in Our Early Days, de Makoto Shinkai | Letterboxd

The Place Promised in Our Early Days es una rareza. Ya no sólo para el anime, sino para el cine en general. ¿Y por qué? Porque entiende las reglas de la narrativa.

Esto puede parecer una boutade. Cualquiera podría decirme que, con el auge de los libros de guión, ninguna película es un absoluto desastre. Y por supuesto sería falso. Estamos inundados de películas que no entienden ni los cimientos más básicos de la recepción estética. Y enfrentarse con una obra tan pulida, tan obsesiva en cada uno de sus aspectos, como The Place Promised in Our Early Days, resulta, en cierto modo, apabullante.

Ani*Kuri15: A Gathering of Cats, de Makoto Shinkai | Letterboxd

Si She and Her Cat es un prodigio de la narrativa lastrado por haber sido animado enteramente por Shinkai, A Gathering of Cats ya no tiene ese problema. En un sólo minuto es capaz de contener tres giros de guión, todo el desarrollo del conflicto, más chistes que un capítulo clásico de Los Simpson —o no, pero sólo porque eso es físicamente imposible— e incluso una alucinación colectiva que incluye un mecha compuesto por miles de gatos buscando venganza contra sus dueños humanos. Todo ello para acabar en un cómico eterno retorno que sintetiza el verdadero significado del concepto nietzschiano: no que la historia sea cíclica, sino que hay que vivir de tal modo que no te arrepentirías que tu vida se repetirá una y otra vez durante toda la eternidad.

Children Who Chase Lost Voices, de Makoto Shinkai | Letterboxd

A Makoto Shinkai se le conoce por sus historias lánguidas y su dibujo preciosista. Pero hay otro Shinkai. Aquel que, como en The Place Promised in Our Early Days, nos cuenta historias sencillas, pero muy ágiles, donde un conflicto en perpetuo movimiento sirven para retratar un mundo que, de fondo, se nos muestra vasto e infinito.

Algo de lo que Children Who Chase Lost Voices podría ser su epítome.

Someone’s Gaze, de Makoto Shinkai | Letterboxd

Someone’s Gaze tiene la cualidad de la belleza perezosa. Aquella que se despierta con calma, dejándonos ver sus movimientos lentos y torpes, hasta que se hace evidente que no necesita acelerarse. Que sus modos adormilados son parte de una belleza intrínseca tan brutal que no tendría sentido hacerlo todavía más sutil.

Your name., de Makoto Shinkai | Letterboxd

Leyendo al crítico medio, cualquiera diría que en anime hubiera dos vertientes. Por un lado tendríamos la tradicionalista, aquella personificada en Studio Ghibli en general y en Hayao Miyazaki en particular, que se percibe como la forma serena, inteligente y adulta de una animación cuidada pensada en los más altos valores del arte. Por otro lado tendríamos la anime —donde las cursivas deben leerse como un escupitajo, una mueca de horror, un gesto de tremendo asco—, personificada por la televisión, donde todo lo que cabe es el ruido, la furia y el dibujo pésimo para tramas infantiles. Y si bien esa visión es una absoluta idiotez, es la dominante en occidente.

Escape Plan, de Mikael Håfström | Letterboxd

El héroe de acción de los ochenta está muerto. Y no pasa nada. El one line, el músculo como herramienta básica de cualquier forma de acción y la golosa balasera se han perdido para siempre en un tiempo donde prima la inteligencia y la sensibilidad sobre el puro espectáculo. Porque, incluso cuando la premisa es el espectáculo, siempre se acaba volviendo al «sólo no puedes, ¡pero con amigos sí!».

Miss Peregrine’s Home for Peculiar Children, de Tim Burton | Letterboxd

Decir que Tim Burton está de capa caída requiere suponer que hubo un tiempo en que no lo estaba. Que en el pasado era noble. Tenía porte. Que no ha sido siempre, de uno u otro modo, alguna clase de anormalidad fílmica. Una personalidad.

Partamos, entonces, de ese supuesto: Burton no está de capa caída, porque nunca ha sido parte de la noble cinéfila. Siempre ha sido un artista absolutamente pop. Y por extensión, no necesitado de injerencias tan desagradables como «técnica», «valor» o «articidad». Necesita personalidad. Y de eso, sobra decir, siempre ha ido más bien sobrado.

The End of Evangelion, de Hideaki Anno y Kazuya Tsurumaki | Letterboxd

Neon Genesis Evangelion acaba de un modo perfecto. Insoslayable. E incluso su autor, Hideaki Anno, opina de esa manera. Entonces, ¿por qué razón hizo una película rehaciendo sus dos últimos capítulos? Para contentar al espectador medio. Al otaku (o friki, o amante de la edad de oro de la televisión, o el espectador medio: todos son lo mismo) incapaz de comprender que la narrativa no trata sobre ofrecer respuestas. Que los agujeros de guión no existen cuando la intención es no darlo todo masticado.

En ese sentido, The End of Evangelion es su propia contradicción. Explica el final original, pero lo retuerce de tal modo que sólo añade aún más capas de significado.

Ryuzo and the Seven Henchmen, de Takeshi Kitano | Letterboxd

Todo envejece. Las personas, las instituciones, el lenguaje. Nada permanece incólume. Pero partiendo de ahí, tendríamos que decir que no es que envejezcan: evolucionan. Toman otras formas. Se estancan con la serenidad del que sabe que su tiempo ha pasado, asumen otras formas o, en algunos pocos casos, aquello que ayer parecía viejo hoy se nos antoja absolutamente moderno. Algo natural en un tiempo en que la nostalgia no se diferencia en nada del absoluto.

Raiders of the Lost Ark, de Steven Spielberg | Letterboxd

Hacer buen cine de aventuras es difícil. Eso es evidente. Sólo hace falta ver la cantidad de rip-offs de clásicos o los brutales desengaños que suponen ver muchos considerados clásicos del género para comprobar que, mantener el interés en una historia donde lo que prima es el viaje del héroe, es menos intuitivo de lo que parece. Porque si bien el conflicto es bien simple (el héroe quiere conseguir algo, pero su rival también), eso no significa que baste con ir del punto A al punto B sin preocuparse de ninguna otra cosa.

Para demostrarlo, tenemos al maestro Steven Spielberg.

Jobs, de Joshua Michael Stern | Letterboxd

Hablar mal de los muertos está feo. Pero no más que hacerlo de los vivos. A fin de cuentas, salvo santificación, no existe nada que confiera la muerte a la dignidad humana; peor aún: al que ya no está, ni siquiera le importa ya lo que digan en su nombre.

Sin embargo, se suele repetir aquello de «hay que respetar a los muertos». Como si tuvieran derechos vedados a los vivos. ¿Y por qué es eso? Porque es un buen modo para silenciar cualquier criticismo que resulte inconveniente para el poder. Para aquellos que se sostienen, precisamente, sobre los méritos u ocurrencias de aquellos ya no están entre nosotros.

En otras palabras, Jobs no es un biopic: es una comida de polla.

Death Note, de Shusuke Kaneko | Letterboxd

Adaptar es inventar. A fin de cuentas, todo juega en contra de la adaptación. Nuestra memoria no es confiable. Diferentes medios requieren diferentes lenguajes narrativos. E incluso la historia, aquello que puede permanecer de forma más o menos intacta, suele requerir de ajustes para que el sentido permanezca tras todos los cambios narrativos. Entonces, ¿por qué adaptar? ¿Por qué no mejor inventarse algo nuevo? Porque siempre es más fácil jugar con unos juguetes ya fabricados que tener que inventarte unos de cero.

Y lo que se está haciendo

Así se ocultó la relación homosexual de Ben-Hur | Icon

«Dos hombres se reencuentran tras varios años separados. Judá Ben-Hur y Messala no pueden contener su alegría: se agarran el brazo, se miran fijamente y de arriba abajo con media sonrisa, se rozan las manos al compartir una copa y no pueden evitar reír con nerviosismo. “Después de tantos años, todavía cerca”, “sí, en todos los sentidos”, “te dije que volvería”, “no creí que lo hicieras, estoy tan feliz”…»

[History] From Eroica with Love is the 1970s gay thief caper you never knew you needed | Anime Feminist

«The year is 1976. Dashing and romantic art thief Dorian Red Gloria, codename Eroica, rescues the young supergenius psychic Caesar Gabriel (who is desperately in love with him, of course) from NATO. He’s pursued by the dogged agent Major Klaus Heinz von dem Eberbach to the frozen edges of the earth, where the newfound rivals find themselves stranded and at a stalemate. Forced to bunker down together while waiting for rescue, Dorian realizes that he has far better chemistry with the prickly Major than his unspeakably bland love interest. And thus 40 years of unresolved sexual tension begins in earnest».

Mobile Suit Gundam: Where to Start and What’s Worth Watching | Anime News Network

«You don’t have to be a Gundam fan to get the most out of the latest Gundam series. Iron Blooded Orphans, the latest installment in the franchise, is entirely standalone, taking place in its own setting apart from the larger Gundam multiverse.
If Iron Blooded Orphans gets you on a Gundam kick, however, that’s when things begin to get tricky. In 36 years, the Gundam franchise has had plenty of time to craft a tangled timeline of history and mythos. Delve into the wrong show, and you might miss half the context».

Let’s Admire Sailor Moon Anime Backgrounds | Kotaku

«Because the original Sailor Moon anime had some seriously stunning backgrounds. Look at those pastels!»

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