¿es que nadie va a pensar en los niños?

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Aunque sea una ab­so­lu­ta ob­vie­dad de­cir que la cen­su­ra es al­go ma­lo per se en cual­quie­ra de sus for­mas nun­ca es­tá de más. La in­com­pren­sión del es­ta­men­to do­mi­nan­te ya ani­qui­ló la EC Comics de­bi­do a que no con­si­de­ra­ban apro­pia­do su con­te­ni­do pa­ra un me­dio, teó­ri­ca­men­te, di­ri­gi­do a los ni­ños. Pero aquí es­tán los Animaniacs pa­ra ofre­cer­nos un es­pe­cial ho­me­na­je a Tales from the Crypt.

Aquí nues­tros an­fi­trio­nes se­rán los alo­ca­dos Yakko, Wakko y Dot que, dis­fra­za­dos de guar­dia­nes de la Cripta, nos pro­pon­drán se­guir unas cuan­tas his­to­rias de te­rror pa­ra pa­sar «mie­do». Si co­mo obras de te­rror son un fran­co fra­ca­so, tam­po­co es que co­mo obras de hu­mor sean bri­llan­tes, sien­do uno de los nú­me­ros más flo­jos de una co­lec­ción ya de por si re­gu­lar. No obs­tan­te en­tre sus pa­gi­nas es­con­de al­gu­nos mo­men­tos bri­llan­tes del trío ca­la­ve­ra lu­chan­do con­tra Pinhead en un res­tau­ran­te sien­do ata­ca­dos por es­te con co­mi­da. La apa­ri­ción con­ti­nua­da de Jack Torrance le aña­de una piz­ca de hu­mor, sien­do la úni­ca cons­tan­te que ar­ti­cu­la to­dos los frag­men­tos de ca­da una de es­tas his­to­rias. Pero no ha­bla­ría de es­te có­mic sino tu­vie­ra al­go des­ta­ca­ble en él y eso son las Historias de Terror de Randy Beaman (Contadas por su Amigo Colin) Y es que to­da la gra­cia de la cual ca­re­ce el res­to del vo­lu­men se con­cen­tra aquí. Un hu­mor naïf, ran­cio e in­fan­til se desata en la fi­gu­ra de un ni­ño re­pe­len­te e im­bé­cil que nos cuen­ta a tro­zos y mal una his­to­ria de te­rror que no ve­mos. Lo idio­ta de la pro­pia pro­pues­ta con­si­gue arran­car­nos al­gu­nas ri­sas ya no por el in­ge­nio co­mo por lo ado­ra­ble­men­te in­fan­til que es. Y es que aquí ra­di­ca el en­can­to de to­do el con­jun­to, es una in­fan­ti­la­da de una en­tre­te­ni­da so­se­ría.

Quizás no sea el có­mic de­fi­ni­ti­vo y des­de lue­go, no es uno por el cual dar­le una es­pe­cial prio­ri­dad an­te otros pe­ro es per­fec­to pa­ra que lo lean los más pe­que­ños de la ca­sa. No en­con­tra­rán aquí na­da más que do­sis de un hu­mor ton­to­rrón que se va­le de pie­zas del te­rror mo­derno. Toda una guia de su­per­vi­ven­cia pop pa­ra el ni­ño con­tem­po­rá­neo.

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