image-slider

Árboles muertos, hábitos pornográficos. Nick Cave en relación con One More Time With Feeling

25 septiembre 2016
/ / /

null

Todo arte busca retratar algo auténtico. Un sentimiento compartido por todo ser humano, vivo o muerto, que, en manos del artista, alcanza una singularidad propia. El problema es que ese sentimiento no puede ser explícito. Cuando el sentimiento se verbaliza tal cual es, cuando intentamos decir algo definiéndolo con palabras en vez de con hechos, su potencial revelador no llega a cristalizar nunca; si necesitamos arte es porque la pornografía emocional, en forma de ficción o no-ficción, no nos enseña nada, no nos remueve las tripas: sólo nos distrae momentáneamente de nuestros propios problemas. Y el arte existe, por contraposición, para hacernos conscientes de nuestra propia situación en el mundo.

One More Time With Feeling es un documental sobre el proceso creativo detrás de Skeleton Tree, el último disco de Nick Cave & the Bad Seeds. Dadas las particularidades de todo proceso creativo –que se alimenta de la vida, pero no es la vida en sí misma—, también sobre las circunstancias que han precipitado su muy inusual desarrollo. Pero nadie habla de esas circunstancias. O para ser exactos, tardan más de media película en hacerlo.

Read More

My Little Wish. Diseccionando «Touch» (el anime) de Mitsuru Adachi (II)

2 septiembre 2016
/ / /

null

Para quien no lo haya hecho aún, se puede leer la primera parte de este artículo tal que aquí.

Cómo superar una pérdida cambia de persona en persona. Existen quienes necesitan abrazar la tristeza, quienes necesitan evadirse e, incluso si no es el modo más saludable, quienes necesitan autodestruirse para poder volver a resurgir de sus cenizas. A fin de cuentas, no venimos con un manual debajo del brazo que nos diga cómo actuar cuando nuestra vida se viene abajo.

Kazuya murió en un accidente al final de la primera temporada de Touch. Nadie pudo hacer nada por evitarlo. No hubo culpables. Ni siquiera hubo razón alguna —razón en el mundo de Touch, al menos—, porque la vida a veces es eso: pérdidas sin motivo alguno. Era un día cualquiera, era un día importante cara a la final que podría llevarle a él y a su equipo al koshien (el torneo nacional de baseball entre institutos), pero se murió por el camino. Murió por el camino y nadie lo supo hasta que acabó la final porque Tetsuya no quiso que nadie que no fueran sus padres tuvieran que centrarse en algo que no fuera el partido. El partido por el que, en cierto sentido, su hermano dio la vida.

Read More

Veinte años de «El club de la lucha». Mutaciones, ideas víricas y el autor como ficción

17 agosto 2016
/ / /

null

Cocinando ideas

«Siempre es mejor acudir al original». Todos hemos dicho eso alguna vez porque no deja de sonar lógico: entre la copia y el original siempre ha de ser mejor el original. Toda copia no deja de ser un degradado, la forma casi idéntica, pero diferente, de algo que existe en primera instancia. Salvo porque a veces la copia aporta su propia identidad en el cambio.

El Club de la Lucha es un libro más conocido de oídas que por haber sido leído. Oídas que nos remiten a la película, a las referencias, a los memes. Como cualquier otro gran evento cultural su identidad ha acabado deformándose para ser no aquello que es, sino la imagen que se ha transmitido de él. Veinte años después de su publicación ya no pensamos en la novela de Chuck Palahniuk, sino en lo que han hecho de la novela de Chuck Palahniuk. Y por desgracia, la novela es infinitamente más sugestiva que cualquier otro acercamiento «de oídas» que podamos hacer ella.

Read More

No hay entendimiento sin comunicación. Pensando «Chiisakobee» de Minetarō Mochizuki

11 agosto 2016
/ / /

null

De palabras e imágenes

Adaptar una obra es difícil. Dado que toda historia se narra siempre con las herramientas propias de su medio, la traslación requiere una traducción no sólo de los términos, sino también de las herramientas. Es necesario encontrar el modo con que, al pasar de palabras a imágenes o sonidos o cualquier otra forma abstracta del pensamiento, se comunique la misma idea sin pervertirse. Sin que quepa el malentendido de convertirse en otra cosa.

No sin ironía, el lector español no puede juzgar Chiisakobee como adaptación. O no aquel que no sepa japonés, ya que la novela original de Shūgorō Yamamoto no ha sido traducida. Y así y con todo, es innegable que es un manga delicado y prodigioso. Un perfecto ejercicio de sutilezas.

Read More

Como perros de paja. Pensando la España vacía con Sergio del Molino

25 julio 2016
/ / /

null

España nunca ha sido un país europeo. No del modo en que se evoca Europa en la cabeza de las personas. Geográficamente estamos lejos de su exuberancia (pues carecemos de bosques que se pierden hasta donde alcanza la vista) ni hemos ido culturalmente en paralelo con los demás países (ya que esquivamos con bastante gracia tanto el romanticismo como el liberalismo, pagando las consecuencias de un colonialismo temprano). España es la Europa del resuello, de la otredad, de la extrañeza. La tierra donde, para salir al exterior, siempre ha mirado hacia dentro: hacia el desolador vacío de sus pueblos.

La España vacía es el relato de ese país. O más que el relato, la búsqueda del relato que pueda explicar el motivo por la cual desde la España llena, desde la villa, siempre se ha percibido la vida en los pueblos como algo salvaje, monstruoso e indeseable. Y lo hace no recurriendo a mitos o leyendas. Tampoco volviendo al pasado para encontrar una razón histórica primera. Ni Sergio del Molino es historiador ni tiene pretensión de actuar como tal. Su primera parada, tras la indispensable puesta a punto del tema que es la introducción de cualquier ensayo —donde ejerce no una labor histórica, sino narrativa, situándonos en el contexto del Gran Trauma: el vaciamiento de los pueblos, el crecimiento de las ciudades, la homogenización de la vida; algo ya sabido por cualquiera, pero que transigimos por las necesidades internas del texto—, no es en ningún lugar remoto del imaginario colectivo, sino en un lugar remoto de la crónica negra patria: el pequeño pueblo de Fago.

Read More

A painter in my mind. Diseccionando «Touch» (el anime) de Mitsuru Adachi (I)

14 julio 2016
/ / /

null

A veces la nostalgia tiene razón de ser. No siempre nos dejamos llevar por los cantos de sirena, por la mediocridad o el signo de los tiempos, sino que, muy de vez en cuando, cosas realmente prodigiosas consiguen conquistar el corazón de toda una generación sin que ello signifique un demérito para su propia calidad. Y si bien eso es una excepción, si normalmente gana el marketing o la extraña alquimia que es la suerte o la casualidad, cuando ocurre hay que quitarle el polvo de la nostalgia a aquellas obras que consiguen superar la prueba del tiempo demostrando que siempre fueron brillantes.

Algo así podríamos decir de Touch. Adaptación del manga de Mitsuru Adachi, todavía hoy considerado uno de los animes más importantes de la historia, se emitió en España bajo el nombre de Bateadores y volver a ella está teñido de una fina capa de nostalgia que nos hace pensar en la serie como en un producto menor, infantil; un reflejo de lo que fuimos que nada tiene que ver con la seriedad y profundidad que ha alcanzado la televisión, anime incluido, hoy en día.

Read More

Ni uno ni lo mismo. Sobre el dualismo y «El fogonero» de Franz Kafka

11 julio 2016
/ / /

null

Existe cierta noción espuria de que todo está perfectamente compartimentado en dicotomías indisolubles. Al hombre le corresponde la mujer, a la noche el día y del mismo modo encontramos el fuego junto al agua, la tierra con el cielo y la verdad con la mentira. Salvo porque ese pensamiento puramente occidental, de raigambre hegeliana, nos mantiene atados a la convención de entender siempre como dominantes o dominados con respecto del otro, como si el intersticio, la extrañeza o el punto medio no existieran. Como si de hecho antes del día o la noche no existieran infinidad de gradaciones —tarde, noche, mañana, mediodía, atardecer, media mañana: escoja su orden temporal favorito y nombre categorías—, como si el mundo no fuera algo más complejo que el eterno reverso de lo mismo.

Eso se nos presenta de un modo particularmente trágico en la literatura. Cuando un escritor alcanza cierto éxito rompiendo con el discurso dominante de su tiempo, circunscribiéndose en alguna forma de vanguardia, siempre se le supone rompiendo de algún modo con la tradición. Lo cual es una gilipollez. En la narrativa no existe la posibilidad de romper los cánones clásicos en tanto existen cosas que deben ser así y no de otro modo, sin posible anverso de su reverso, pues para que una historia lo sea necesita tener algunos elementos esenciales: conflicto, personajes, resolución. Que esos elementos sean simbólicos, estén en su ausencia o sean utilizados de forma irónica es lo de menos; incluso cuando es su parodia o nada más que su negación, todo lo que parece literatura, todo lo que se puede leer y es inteligible para al menos una persona aparte de quien lo ha escrito, es, en última instancia, narrativa. Y por extensión no rompe, sino que empuja, las fronteras de lo posible en su campo.

Read More

13 horas con Michael Bay. O la (post)narrativa del bayhem

6 julio 2016
/ /
in Cine
/

null

A veces el único modo de llegar hasta alguna parte es perderse. Al introducirnos en el bosque sin ninguna referencia exterior, despreciando las sendas ya producidas de antemano por la naturaleza o el hombre, podemos alcanzar cierta sabiduría, cierta sapiencia de cuanto nos rodea, al guiarnos exclusivamente por aquello que nos dice nuestro instinto. Sólo en el perderse, en el darse a la posibilidad de lo desconocido, es posible acabar orillando en algún lugar que todavía no haya sido explorado. Y si bien también es posible no llegar hasta ningún lugar o incluso acabar muriendo en el proceso, en la ausencia de riesgos que supone seguir los caminos conocidos también se encuentra la imposibilidad de descubrir nada nuevo.

Michael Bay es especialista en perderse entre los claros del bosque. Yendo siempre a más, haciendo de su cine algo cada vez más barroco, extremo y extraño, hay que concederle su férrea coherencia artística: sólo anda los caminos que ha abierto él mismo. Y si empezó abriéndolos con machete, ahora ya lo hace directamente con napalm. De ahí que no resulte extraño que haya influido en lo formal en algunos otros autores —ya sea por herederos directos, Zack Snyder, o por una inquietud experimental similar, Ben Stiller— a través de un modo cinematográfico propio perfectamente definido como bayhem. Toda una matanza de planos espectaculares de explosiones, slow motion y cámaras haciendo giros de 360º sobre objetos desplazándose a velocidades absurdas. Tal vez durante el amanecer o el anochecer del día quedando lentamente atrás, pero ahí ya entraríamos en la especialidad, igualmente fecunda, pero menos satánica, de Michael Mann. Porque para Bay lo más importante son las set pieces más grande que la vida, no lo que ocurre entre ellas.

Read More

Envejecer es pertenecer a la (nueva) carne. Sobre «Consumidos» de David Cronenberg

22 junio 2016
/ / /

null

A veces no sabemos racionalizar lo que implica ser autor. No por el hecho de escribir alguien tiene esa condición, porque para ello ha de ser capaz de transmitir cierta forma de mirar el mundo que sea exclusivamente propia. Todo autor lo es por el hecho de ser capaz de comunicarse de un modo personal. En otras palabras, dado que nunca han existido dos personas diferentes que hayan vivido la misma vida ni tan siquiera las mismas experiencias exactas, la labor de todo artista es mostrar a los otros su particular forma de mirar al mundo. Esa es la diferencia entre el escritor mediocre y el autor: no ya la visión única —que se les presupone a ambos por el hecho de ser humanos—, sino la capacidad de articularla de forma efectiva.

David Cronenberg, en tanto autor, no necesita demostrar nada. Con casi cincuenta años de carrera en el cine, todo cuanto ha hecho, sea estrictamente realista o derivando hacia intersticios entre las desdichas de la tecnología y el terror destilado de forma más o menos explícita a través de los horrores de la carne, su coherencia interna está fuera de toda duda. También su personalidad. Pero, ¿qué ocurre con su debut (tardío) en la literatura? Que Consumidos se nos presenta, en primera instancia, como puro Cronenberg.

Read More

Algunas impresiones (culturales) sobre la actual campaña electoral

13 junio 2016
/ / /

null

A nadie se le escapa que, cuando se hace necesario repetir las elecciones, estamos ante una enorme brecha entre la representación política y el sentir social. No existe ningún partido que represente los intereses de la mayoría. Aquello que se aceptó en su día por consenso para evitar que la transición desde una dictadura pudiera acabar teñida de sangre y que, tiempo después, se afianzaría a través de una gestión política basada en el crecimiento vía ladrillazo y tentetieso —y, al Zapatero sus zapatos, ciertas reformas sociales que iban con el espíritu de los tiempos—, se ha desmoronado cuando, en palabras llanas, el tinglado se ha ido a tomar por culo. Si bien mucha gente puede defender todavía lo modélico de la transición, se considera algo válido sólo desde la perspectiva de algo ya pasado.

Cuando la realidad entra por la puerta, la hegemonía cultural salta por la ventana.

Read More