Subcultura y cultura underground a go-gó

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La evolución es algo tan deseable como necesario sin embargo cuando eso propia un cambio radical y absoluto las voces discordantes pueden sonar con fuerza acusativas. Así mantener la armonía en un perfecto equilibrio se convierte en el estado ideal de la música. En esto podríamos resumir el último trabajo de Capsule hasta la fecha, Player.

Con un comienzo alegre de un sonido que solo podría ser firmado por Capsule no tarda en convertirse en algo diferente. Los continuos abrazos al electro house más sucio y enguarrado siguen la brecha que ya abriría su anterior trabajo, el fantástico More! More! More!, llevándolo hasta el paroxismo. Así se inicia una batalla soterrada por hacerse con el control del sonido del grupo. Por un lado el techno pop marca de la casa se desgrana con tanta o más elegancia que en iteraciones anteriores mientras el electro house pisa fuerte con algunos de los temas más potentes y con mejor factura que ha dado el grupo en los últimos años. Y al final todo estalla cuando lo mejor del disco es el tenso equilibrio que se conforma ya que, gracias al mismo, cada uno de los estilos enfatiza y amplifica lo positivo del otro. Finalmente incluso llegando a lo absurdo en The Music, una combinación absolutamente perfecta de lo mejor de ambos mundos en una sola canción. El arquetipo del equilibrio de la dicotomía Nakata/Koshijima comprimido en una sola canción.

Quien quiera, y muchos lo han hecho y harán, puede gritar blasfemias sobre la perdida de la pureza y el engancharse a modas pasajeras que desvirtúan la calidad de un grupo hasta ahora sin mancha alguna. Sin embargo quienes sepan escuchar más allá de sus propios prejuicios podrán discernir todo lo que hay detrás de esta obra ejemplar. Una vez más, sin mácula concebido.

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The Bloody Beetroots son lo más cercano al terrorismo musical que podemos encontrar en el House a día de hoy. Sumémosle a esto le la colaboración del creador de modas en la sombra por excelencia, Steve Aoki, y conseguiremos un espejo de la contemporaneidad como Warp.

Warp sigue la estela del Electro House más sucio y oscuro partiendo como base de Dominator de Human Resource, actualizando en un tono similar pero en un nuevo contexto el tema. Desde Dominator, el epitome de lo cool en su época, The Bloody Beetroots se atreven a rescatarlo con una melodía más oscura y sucia pero mucho más escuchable para una forma más refinada de entender el House, firmando así una obra que no solo renueva sino que mejora el concepto original.

Y es que tanto Steve Aoki como The Bloody Beetroots han entendido la esencia de la modernidad contemporánea, un modo de entender la existencia, esta de moda ser alternativo.

One, two, ¡uh, uh!