El otro día leí un texto de Kimimi (Let It Go: Finishing Games is Optional) en el que escribe sobre la necesidad de acabar un juego y por qué no pasa nada por dejarlo a medias. Es un tema al que llevo un tiempo dándole vueltas y me interesa mucho saber vuestra opinión. ¿Cuándo y cómo decidís que ya habéis tenido sufiente con una obra en concreto (sea juego, libro, serie, etc)?
Personalmente tiendo a pensar que cuando no estoy disfrutando de algo es que simplemente no es su momento y que quizá deba revisitarlo más adelante, pero eso hace que inevitablemente deje una puerta abierta y acabo teniendo la sensación de que estoy jugando a muchos juegos a la vez. Por otro lado, siento que su experiencia se diluye si dejo pasar mucho tiempo entre partida y partida.
¿Cómo gestionáis no acabar algo y qué opináis sobre ello? ¿Soléis jugar a muchas cosas al mismo tiempo?
El otro día leí un texto de Kimimi (Let It Go: Finishing Games is Optional) en el que escribe sobre la necesidad de acabar un juego y por qué no pasa nada por dejarlo a medias. Es un tema al que llevo un tiempo dándole vueltas y me interesa mucho saber vuestra opinión. ¿Cuándo y cómo decidís que ya habéis tenido sufiente con una obra en concreto (sea juego, libro, serie, etc)?
Personalmente tiendo a pensar que cuando no estoy disfrutando de algo es que simplemente no es su momento y que quizá deba revisitarlo más adelante, pero eso hace que inevitablemente deje una puerta abierta y acabo teniendo la sensación de que estoy jugando a muchos juegos a la vez. Por otro lado, siento que su experiencia se diluye si dejo pasar mucho tiempo entre partida y partida.
¿Cómo gestionáis no acabar algo y qué opináis sobre ello? ¿Soléis jugar a muchas cosas al mismo tiempo?
Me ha gustado mucho el texto, gracias por compartirlo!
Personalmente tengo una opinión bastante similar. Además, con el tiempo he empezado a ser más agresiva con el filtro que hago con los juegos. Supongo que es consecuencia indirecta de dedicarme a, bueno, jugar a juegos, entre otras cosas. No puedo abandonar los juegos que juego por trabajo así que naturalmente soy más «protectora» del tiempo que paso jugando por ocio.
Para mí «no estar divirtiéndome» no es necesariamente el medidor, porque a veces me gustan cosas que no son necesariamente excitantes y divertidas y vibrantes, pero sí lo suele ser el no estar sintiéndome estimulada o interesada en el juego. O sea: si paso de «jo, qué ganas de echarle un ratito a esto» a «pf, a ver si me lo paso», entonces acabo cortando y ya está.
También, al César lo que es del César: ha habido muchas ocasiones en las que he vuelto a un juego que abandoné años después y me ha encantado. Tengo una regla «secreta» (no tanto) que es que sólo retomo algo que he dejado así si tengo una recomendación entusiasta, sea de un amigo o de algún periodista o curador que me guste.

Me ha gustado mucho el texto, gracias por compartirlo!
Personalmente tengo una opinión bastante similar. Además, con el tiempo he empezado a ser más agresiva con el filtro que hago con los juegos. Supongo que es consecuencia indirecta de dedicarme a, bueno, jugar a juegos, entre otras cosas. No puedo abandonar los juegos que juego por trabajo así que naturalmente soy más «protectora» del tiempo que paso jugando por ocio.
Para mí «no estar divirtiéndome» no es necesariamente el medidor, porque a veces me gustan cosas que no son necesariamente excitantes y divertidas y vibrantes, pero sí lo suele ser el no estar sintiéndome estimulada o interesada en el juego. O sea: si paso de «jo, qué ganas de echarle un ratito a esto» a «pf, a ver si me lo paso», entonces acabo cortando y ya está.
También, al César lo que es del César: ha habido muchas ocasiones en las que he vuelto a un juego que abandoné años después y me ha encantado. Tengo una regla «secreta» (no tanto) que es que sólo retomo algo que he dejado así si tengo una recomendación entusiasta, sea de un amigo o de algún periodista o curador que me guste.
Me pasa un poco lo mismo, suelo revisitar juegos muy concretos y un poco en los mismos términos que comentas, aunque la mayoría que directamente empiezo suelen ser también porque he leído, escuchado o recibido una recomendación la gran mayoría de veces.
Muchas veces siento que ya he obtenido de un juego lo que buscaba sin necesidad de tener que acabarlo. Me pasó hace poco con el remake del primer Wizardry, que tenía apuntado desde que lo comentastéis en Checkpoint (aprovecho para agradeceros todas las recomendaciones del podcast y por el programa en sí!), y al que no entré tanto con la intención de finalizarlo sino por la curiosidad de conocer un poco más el género y por el entusiasmo con el que hablásteis sobre él. Al final jugué unas cuantas tardes, perdí la party tres veces en el quinto piso y decidí que me había gustado un montón la experiencia, había aprendido y visto cositas que me llamaron mucho la atención, pero simplemente pensé que si me forzaba a seguir jugando no me hubiese acabado gustando tanto. Es algo que me pasa con bastantes juegos, aunque en general es una conclusión a la que me cuesta llegar y con la que estoy intentando ser más flexible últimamente.
Yo no suelo tomar la decisión de dejar un juego, simplemente o nunca lo retomo o decido pausarlo porque, en mi infinita sabiduría, no tengo otra idea que, después de pasarme un JRPG de mas de 100 horas, empezarme la secuela al día siguiente y quemarme a los pocos días, dejarlo durante unos meses y después volver y pasármelo en un sprint.
En general creo que crecer con una R4 y acceso ilimitado al catálogo de la DS hizo que dejara de preocuparme tanto por terminar juegos, lo peor es que a veces dejo incluso juegos que me están gustando simplemente porque me apetece empezarme otro y nunca vuelvo, que es lo que me pasó con el Rose Guns Days durante unos 3 años hasta que lo retomé y terminé el mes pasado.
