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  • ¿por qué el mundo es absurdo, señor Otomo?

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    Antología, de Katsuhiro Otomo

    Si por al­go tie­ne un in­te­rés par­ti­cu­lar la obra de Katsuhiro Otomo es por su con­di­ción de ex­tre­ma­da­men­te po­lié­dri­ca, le­jos de ser un ar­tis­ta de una so­la idea de­sa­rro­lla una ten­den­cia cons­ta­te a la po­li­for­ma­ción. Es por ello que in­ten­tar abor­dar de una for­ma ex­clu­si­vis­ta es­ta an­to­lo­gía es tan ab­sur­do co­mo im­po­si­ble: en el me­jor de los ca­sos hay tres o cua­tro ideas su­brep­ti­cias co­ro­nan­do dis­per­sa­men­te las di­fe­ren­tes his­to­rias aquí pre­sen­tes. Es por ello que, quien quie­ra acer­car­se a la obra de Otomo, siem­pre ha­brá de ser des­de una mi­ra­da mul­ti­pli­ca­do­ra que se abra a to­da po­si­bi­li­dad no des­de su con­di­ción de con­torno, de lo que se cie­rra al ex­te­rior, si no de din­torno, lo que siem­pre que­da en el ex­te­rior ne­ga­do co­mo con­di­ción de in­te­rio­ri­za­ción exclusivista.

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    Uno de los ele­men­tos más co­mu­nes den­tro de la obra de Otomo es la de la ins­tros­pec­ción co­mo ori­gen de la be­lle­za y lo te­rro­rí­fi­co del hom­bre. Sus per­so­na­jes es­tán con­ti­nua­men­te ata­dos ha­cia el pen­sa­mien­to in­terno, ha­cia la pro­ble­má­ti­ca par­ti­cu­lar en tan­to en­ti­da­des con ra­cio­ci­nio, por lo cual se aca­ban vien­do ase­dia­dos ha­cia un te­rror in­te­rior bru­tal; lo si­nies­tro se es­con­de tras la fa­mi­lia­ri­dad, tras lo be­llo y cer­cano, que se tor­na os­cu­ro. El ejem­plo más bru­tal, y pre­ci­sa­men­te ca­rac­te­ri­za­ción per­fec­ta de es­ta no­ción de lo si­nies­tro co­mo per­pe­tra­dor ne­ce­sa­rio de lo be­llo, se­ría la hi­per­bre­ve Flor en la cual un hom­bre de­be mo­rir pa­ra que una flor pue­de flo­re­cer en un pá­ra­mo os­cu­ro. Es así co­mo lo si­nies­tro, lo que hay de os­cu­ro en el mun­do, sir­ve pa­ra per­pe­tuar to­da la be­lle­za que hay en él. Lo cual con­ti­núa en Memories só­lo que la flor es me­tá­fo­ra de los re­cuer­dos de una mu­jer cu­yo amor per­dió dé­ca­das atrás más allá del es­pa­cio don­de se sitúa. 

    Pero el te­rror co­mo in­tros­pec­ción no só­lo va­le pa­ra en­sal­zar la be­lle­za, sino que en oca­sio­nes sim­ple­men­te es aque­llo que va más allá del pen­sa­mien­to hu­mano pe­ro es real. Ahí las muer­tes bru­ta­les y sin sen­ti­do de El so­ni­do de la are­na o Swing me­nor se de­mues­tran co­mo lo au­tén­ti­ca­men­te si­nies­tro: lo que el hom­bre no pue­de en­ten­der, ni po­drá en­ten­der ja­más, pe­ro es sus­tan­cial­men­te real. Lo cual abor­da­rá tam­bién, co­mo es nor­mal en él, con hu­mo­rís­ti­cos re­sul­ta­dos en otras de sus obras.

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  • Y al final: el terror

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    Un año más se ha aca­ba­do el fan­tás­ti­co es­pe­cial de Halloween que ha­ce­mos en es­ta san­ta ca­sa jus­to an­tes de que nos va­ya­mos a ce­le­brar es­ta mag­ni­fi­ca no­che co­mo se me­re­ce: en la vi­da real. Espero que sal­gan con sus es­pí­ri­tus fa­vo­ri­tos a ha­cer tru­co y tra­to a los vi­vos, ade­más de ha­ber dis­fru­ta­do al otro la­do de la pan­ta­lla ca­si tan­to co­mo yo lo he he­cho pre­pa­ran­do to­do es­to. Porque es im­po­si­ble que ha­yan dis­fru­ta­do tan­to. Y so­bre­to­do un agra­de­ci­mien­to es­pe­cial pa­ra to­das las per­so­nas que han co­la­bo­ra­do con sus tex­tos pa­ra es­te es­pe­cial pues, chi­cos, el au­tén­ti­co es­pí­ri­tu de es­te blog es vuestro.

    ¿Y ya creían que se me olvidaba?¡No! Aquí les de­jo la an­to­lo­gía de re­la­tos de te­rror que he­mos pre­pa­ra­do pa­ra ce­le­brar Halloween de una for­ma es­pe­cial: Hall-o-Wicked. ¡Y fe­liz Halloween!

    Halloween Índice.

    El trán­si­to ha­cia el se­xo na­ce en el te­rror de la fan­ta­sía (Videoclip: Fantasy de DyE)
    Esquema men­tal Suomenlinna/The Wicker Man. El te­rror co­mo pa­ra­le­lis­mo de lo di­ver­gen­te.(Esquema mental/dibujo
    John Dies @ The End (Literatura: co­la­bo­ra­ción de San Vito ha­blan­do de John Dies at the End de David Wong.
    El te­rror es el nuevo-antiguo fac­tum del mun­do (Música: El sue­ño de ver­nos caer de Down To Agony)
    Tomie: pe­da­zos de una ob­se­sión (Manga: co­la­bo­ra­ción de Peter Hostile ha­blan­do de Tomie de Junji Ito.
    No pa­res nun­ca, de­trás de ti es­tá… (Literatura: Half-Minute Horror, una an­to­lo­gía de terror)
    Deus si­ve na­tu­ra; ho­mi­ni si­ve strâ­men­tum (Cine: The Wicker Man de Robin Hardy)
    El pai­sa­je má­gi­ko dan­za an­te nues­tras al­mas va­cías (Cine de ani­ma­ción: co­la­bo­ra­ción de Henrique Lage ha­blan­do de Midori de Hiroshi Harada en edi­ción crí­ti­ca propia.)
    Aceptar la pa­sión en el mun­do es al­can­zar el or­den en el caos (Manga: Litche Hikari Club de Usamaru Furuya)
    Umberto – The prophecy of the black wi­dow (Música: co­la­bo­ra­ción de Manel Mourning ha­blan­do de The prophecy of the black wi­dow de Umberto)
    Pavimentamos el ho­gar con nues­tros fan­tas­mas (Serie: American Horror Story de Ryan Murphy)
    El cam­bio es el mo­tor de los te­mo­res (Música: Even Weight de Enduser)
    El cris­tal de la com­pla­cen­cia os anu­la­rá (Cine: co­la­bo­ra­ción de Rak Zombie ha­blan­do de Ladda Land de Sopon Sukdapisit)
    Entre la vi­da y la muer­te es­tá Halloween (Serie de ani­ma­ción: Best Little Horror House in Langley Falls de American Dad!)
    ¿Terror? no en mi pa­sión (Videojuegos: co­la­bo­ra­ción de Jim Thin ha­blan­do so­bre por qué no quie­re ha­blar de vi­deo­jue­gos de terror)
    Yo fui un vam­pi­ro ado­les­cen­te ena­mo­ra­do, Vampirella (Cómic: co­la­bo­ra­ción de Ontopop y Lola Fett ha­blan­do de la Vampirella de James Robinson)
    Biografíando el abis­mo con­se­gui­rás un auto-retrado (Literatura: H.P. Lovecraft. Contra el mun­do, con­tra la vi­da de Michel Houellebecq)
    Hall-o-Wicked 9000. The nabo’s re­turn. (Webcomic: co­la­bo­ra­ción de Mikelodigas con una se­rie de ti­ras so­bre Halloween)