ascend es un juego desconocido, pero su estudio no: rose-engine hicieron Signalis, el mejor survival horror de los últimos diez años. Por eso he querido escribir de uno de sus anteriores juegos. Para comprobar cuánto había de Signalis antes, qué han hecho fuera de los códigos del survival horror, y también que nos cabe esperar después de Signalis. El resultado es este artículo donde hablo de carpas, dragones, mitos órficos, sadomasoquismo y sí, también videojuegos. A veces hay que ceder ante el tema.
ascend es un juego desconocido, pero su estudio no: rose-engine hicieron Signalis, el mejor survival horror de los últimos diez años. Por eso he querido escribir de uno de sus anteriores juegos. Para comprobar cuánto había de Signalis antes, qué han hecho fuera de los códigos del survival horror, y también que nos cabe esperar después de Signalis. El resultado es este artículo donde hablo de carpas, dragones, mitos órficos, sadomasoquismo y sí, también videojuegos. A veces hay que ceder ante el tema.
Muy interesante el texto, Álvaro. ¡Me ha gustado mucho!
He jugado al juego justo antes de leer el artículo y, siendo yo alguien que tiene pendiente Signalis, me ha dado muchas ganas de empezarlo.
Me ha parecido muy curioso el uso narrativo que le da a la altura. El juego te obliga constantemente a ir hacia arriba, tanto con el texto que aparece al encontrar una flor como por el hecho de que es imposible mirar hacia abajo y por lo tanto saber qué hay tras una caída. Al existir el peligro constante de los pinchos, bajar a ciegas no parece buena idea. Sin embargo es imprescindible para encontrar todas las flores, y siento que la frase de una de ellas (something must be lost for something to be gained) hace referencia al hecho de perder altura para ganar, en este caso, vida en forma de flor. En un juego que va sobre el ascenso, el descenso tiene recompensa, y de hecho transitar el camino más complicado hace más sencillo conseguir el final «bueno».
¡Muchas gracias por la recomendación!
