Sé que todos tenéis uno, y si no, es porque tenéis cinco.
Mi grupo favorito es The Mountain Goats. El factor común de la banda son las letras de John Darnielle, un loco de Indiana que siempre sabe cómo me siento mejor que yo. La banda tiene una discografía tan extensa que es absolutamente imposible escucharla toda (¡hay algunas que ni siquiera están en Internet!) pero hay dos puntos de entrada a su discografía que me parecen perfectos:
- Tallahassee (2002): folk rock sobre relaciones tóxicas con los demás (y con uno mismo). Te gustará si te gusta cantar gritando en el coche, con mucho sentimiento, o si te acaba de dejar el novie.
- Beat the Champ (2015): más… ¿indie? Un disco sobre hacerse mayor y sobre apuñalar a tus enemigos con algo afilado en el ojo. Os gustará si os gusta el wrestling o las canciones que parecen felices pero son salty.
Mi canción favorita es probablemente Baboon, la canción más deliciosamente rencorosa del mundo (my defenses may be working with a skeleton crew
/ but I’ll be skinned alive before I’ll take this from you), aunque tengo una relación muy especial con Surrounded (let me fall right through my own roof like a meteorite / let the world and all its wonders leave me to my toys tonight).
¡Encantada de que me contéis vuestras bandas favoritas!

Cuando me preguntan por mi grupo favorito pienso en varios pero siempre respondo el mismo: Accidente.
Es un grupo de punk anarquista bastante melódico y que por desgracia no es muy conocido porque no están en grandes plataformas musicales, solo en Bandcamp, si están en YouTube es porque personas externas al grupo han subido sus temas y se mueven solo en conciertos en centros sociales okupados o en eventos organizados por colectivos de barrio afines a su ideario político.
No es el mejor grupo que conozco musicalmente hablando, ni de cerca, pero es un grupo que tiene letras a veces muy rabiosas, a veces muy tiernas, pero que siempre invitan a soñar mundos mejores, a vernos entre nosotros con otros ojos.
Yo les conocí con el álbum Amistad y rebelión pero mi favorito es Caníbal, un disco en el que pienso siempre que lo necesito, con temas como Desmesura (una canción basada en el cómic homónimo de Fernando Baliús, sobre vivir, percibir y compartir la neurodivergencia) o Lo que importa (mi canción favorita, basada en mi poema favorito de mi poeta favorita, que siempre me ayuda a no caer en la inacción cuando el mundo y la vida adulta más me empuja a ello).
Ojalá os guste si no lo conocíais de antes y, si tenéis la oportunidad, os invito a verles en directo porque ganan muchísimo.

Tengo cinco o diez, o más. Pero ahora mismo estoy en fase obsesiva con Galaxie 500, un grupo estadounidense de finales de los ochenta y principios de los 90. Hacían rock alternativo tirando a dream pop. Me flipan por la autenticidad y sencillez de su sonido, que es muy atmosférico, y tiene un tono y letras tristes que me pueden. Me encanta la música triste. Tienen a penas tres discos de estudio, el más conocido diría que es On Fire. Mis temas favoritos son Strange y Isn’t It a Pity, que es una versión de un tema de George Harrison. Siento que los escucho mucho cuando estoy de bajonazo, para meterme en el mood.
A los Mountain Goats no los he escuchado, así que me apunto esos dos discos para darles una escucha.

Elegir mi grupo favorito es imposible, pero supongo que de tener que elegirlo es Boris. Un grupo japonés de, a estas alturas, rock experimental, porque con cada disco cambian de manera tan radical que solo hay dos constantes en todo lo que hacen: el tremendo ruido que hacen y la textura muy particular de su sonido, cortesía de la pila de Oranges que tienen siempre.
No me parece que su discografía tenga puntos de entrada, porque, simplemente, es un marasmo imposible a estas alturas. Pero supongo que los dos discos más accesibles y que mejor reúnen lo que son se tratan de Pink y Smile.
Pink es rabia, violencia y ruido. También es sutileza y bucles que te introducen en un estado de absoluta ansiedad capaces de mantenerte en tensión con una melodía en apariencia extremadamente dulce —y quien piense que no, que vaya a ver el principio de Confessions de Tetsuya Nakashima, donde suena My Machine de Boris entre otras de sus canciones de este disco, y cuando haya terminado de recoger sus restos tres semanas después, que nos cuente la experiencia — . Mezclan drones, doom metal, garage, psicodelia, stoner y pegarte de patadas en la boca en una combinación sublime.
Smile es un poco diferente. Es más experimental, juega con más elementos que rozan el pop, el propio grupo se ha burlado en varias ocasiones de que es «el disco con el que se han vendido». Inmediatamente después hicieron varios discos incluso más abrasivos, y después de eso, más accesibles. El disco ya no se circunscribe en ningún género, son todo exploraciones de sonidos donde es literalmente imposible adivinar qué va a pasar después, excepto que Takeshi siempre va a sonar como que le están arrancando el alma. Un disco absolutamente demoledor.
Si tuviera que elegir mi disco favorito, no puedo. Mi canción favorita es Akirame Flower, pero no la versión de Gensho con Merzbow, sino la de Golden Dance Classics, y puedo escribir un libro sobre por qué. Si tuviera que elegir mi disco en colaboración favorito, la cosa estaría entre Rainbow con Michio Kurihara (de Ghost) y BXI con Ian Astbury (de The Cult, obviamente) y si me obligarais a elegir me arrancaría las venas de ambas muñecas de un mordisco y os las escupiría a la cara. Mi split favorito es She’s So Heavy, de Wata y Ai Aso, donde Wata hace una versión de Angel de Canis Lupus tan absolutamente increíble —teniendo en cuenta que la versión de 天使 de aqua perspective session β es demencialmente increíble — , que es imposible de creer que no haya sido siempre suya. Y de sus videoclips, el mejor es A Bao A Qu.
Y supongo que ahora vuelvo a estar obsesionado con Boris. Es difícil no estarlo.
Pues no sé si es mi grupo favorito, pero si es uno de los grupos de mi infancia, el mes que viene vienen Celtas Cortos, grupo folk-rock de Valladolid, a los que no veo desde probablemente 2006 que vinieron a Coruña a las fiestas.
La verdad es que me dan un poco de penita porque están haciendo una gira nostálgica, igual que tantos otros grupos y se la están pegando bastante. El concierto de aquí se cambió de un recinto de unas 5000 personas a una sala de menos del 1000.
De todas formas os recomiendo pegarle un vistazo, el disco recopilatorio y en directo «Nos vemos en los bares» es un buen resumen de lo que son y aunque su mejor momento fue a mediados de los 90, sus canciones reivindican cosas que siguen pasando hoy en día.
🙂
