Algunos videojuegos son productos, otros son obras de arte. La diferencia no es capciosa ni intenta hacer de menos a unos u otros; no es un modo de hablar de sus cualidades, sino cómo nos relacionamos con los mismos. Algunos videojuegos se pueden consumir y olvidar y no tratar como obras de arte en absoluto, porque se agotan con la misma facilidad que se juegan. Algunos videojuegos no admiten este acercamiento, porque no se agotan porque mucho que queramos tratarlos como un mero entretenimiento con el que asesinar horas de nuestra vida hasta el momento en el que muramos. Ambos son obras de arte, porque inevitablemente todo videojuego lo es, pero solo los segundos no admiten ser tratados como meros productos.
Paranormasight: The Seven Mysteries of Honjo no es un mero producto. Es un videojuego orgulloso de sus particularidades, sus misterios, su relación con otros medios. Es una obra de arte. Una que no se agota fácilmente.
Ni siquiera su premisa lo hace. En la ciudad de Sumida, hay una leyenda urbana conocida como los Siete Misterios de Honjo. Esta leyenda agrupa una serie de acontecimientos sobrenaturales que ocurrieron en la ciudad siglos atrás, siendo considerados poco más que leyendas urbanas o mitos folklóricos. Mientras tanto, una noche como otra cualquiera, un grupo de personas reciben cada uno una piedra maldita que les permiten asesinar a otras personas si se cumplen unas condiciones concretas, todas ellas asociadas con los Siete Misterios de Honjo. Quien consiga acumular los suficientes residuos de alma matando a otras personas con las maldiciones, y matar a otros portadores de maldiciones da más residuos de alma —tanto por los que hayan podido acumular como porque, por cuestiones relacionadas con el propio rito de creación de las piedras, existe un interés en que los usuarios se maten entre sí — , podrá obrar un milagro: resucitar a una persona.
(más…)