Ningún medio tiene tan poco respeto a los artistas como el del videojuego. No solo porque su historia implica un contexto económico que hace difícil apreciarlo como arte, provocando que desde dentro a veces se vea como nada más que un producto tecnológico, sino también porque quienes se dicen aficionados al mismo no le tienen ninguna clase de respeto. Artistas que en cualquier otro medio tendrían, al menos, un estatus de autores y un gran respeto por un nicho particular, son objetivos de burla y escarnio por acercamientos al videojuego que son considerados absolutamente normales en el arte desde hace siglos.
Ejemplos de esto sobran. Lo cual no quita para que uno de los más prominentes sea Goichi Suda, más conocido como Suda51. Algo que se ha vuelto a demostrar en su último juego, Romeo Is A Dead Man, donde un joven llamado Romeo, tras morir, es contratado por el FBI espacial para arrestar a su amada, Julieta, y que su abuelo, también muerto pero procedente de otra dimensión, le resucite en un estado de no-vida al más puro estilo Kamen Rider. Y se ha demostrado no en lo divisivo que ha sido, con notas que oscilan desde dramáticos suspensos hasta dieces rozando la vanidad, sino con la poca y escasa profundidad de la que se ha hablado del juego en la inmensa mayoría de casos. No importa si es para alabarlo o para arrastrarlo por el fango. Porque los videojuegos se siguen tratando ya no como juguetes, sino como productos tecnológicos. Como neveras con una historia de orígenes. Lo cual hace que un artista como Suda siempre vaya a tener las de perder.
(más…)