Colores prohibidos (XVI) – Resumen semanal (de lo que hago y lo que se está haciendo)

Colores Prohibidos ha vuelto. Y lo hace de forma irregular, errática y el día que no tocaba. ¿Por qué? Porque a veces la vida no deja tiempo ni para poner en orden dos ideas, un puñado de enlaces y elegir entre media docena de dibujos.

En estas dos semanas ha dado tiempo para mucho. Por ejemplo, para hablar de videojuegos retro, cine asiático y ese género ¿muerto? Conocido como vaporwave en lo que corresponde a Canino. Para Cinemanía, por su parte, he podido hablar de dos grandes directores como son Bong Joon-ho y Sunao Katabuchi. Y no acaba ahí el cine. Porque en Letterboxd he tenido tiempo para escribir críticas no sólo de toda la filmografía de Katabuchi, sino también para hablar de clásicos antiguos, como La Matanza de Texas, o clásicos futuros, como Baby Driver. Además, siguiendo con la idea de los clásicos, en Studio Suicide hablo de un puñado de ellos. Como lo hago en Goodreads sobre la continuación del manga de Sherlock y el clásico entre clásicos, que, por fin, está publicado en español: JoJo’s Bizarre Adventure.

Pero basta. No más. Es suficiente. ¿Para qué seguir leyéndome hacer un sumario de todo lo que encontrarás pasadas estas palabras si sólo tienes que saltarte los primeros tres párrafos y acudir directamente a lo que importa? Cada vez son menos importantes las introducciones. Cada vez es más importante ir al grano. Ir directos a lo que importa. Y lo que importa, en Colores prohibidos, es lo conectado.

Lo que hago

9 videojuegos clásicos imprescindibles (y cómo jugarlos. Ahora mismo) | Canino

No es fácil acceder a juegos antiguos. Dada la escalada armamentística que supone la eterna necesidad de novedades en la industria del videojuego, pocas compañías ponen ningún mimo en mantener sus catálogo disponibles. Lo cual es una pena. Porque no sólo nos obligan a recurrir a métodos alegales para jugar sus juegos, sino que también nos hacen perder tiempo trasteando con emulares y ROMs.

Nintendo anuncia SNES Mini y estos son sus 4 juegos de los que no has oído hablar | Canino

Tras el éxito de NES Mini era evidente que no tardaría en llegar la SNES Mini. Y aquí está. La versión en miniatura de la SNES vendrá con dos mandos, y veintiún juegos, entre los que hay clásicos indiscutibles como Kirby Super Star, Super Mario World o The Legend of Zelda: A Link to the Past. Además de clásicos ajenos a la propia Nintendo como Secret of Mana o Super Clastevania 4. Sale el 29 de septiembre y, a falta de confirmación del precio oficial en nuestro territorio, en EEUU costará 79 dolares. Al menos si consigues comprarla antes de que se agoten.

Bong Joon-ho – Entre el activismo y la familia | Canino

A veces olvidamos la importancia de la familia. Cuando todo lo demás falla, cuando todo se viene abajo, en las únicas personas que podemos confiar a ciegas es aquellos que nos quieren de forma incondicional. Por eso familia no es necesariamente aquellos con quienes compartimos genes, sino con quienes compartimos sentimientos. En ocasiones la familia pueden ser las personas con las que compartimos sangres, pero también pueden ser las personas con las que compartimos un sueño, un ideal o un sentimiento. Incluso, en algunos casos, personas que no son personas. ¿O es que acaso no puede ser familia un cerdo gigante?

Bong Joon-ho no tiene dudas. Al final lo único que tenemos es a las personas que queremos y nos quieren. Ese es el tema primordial de su cine. Y para demostrarlo, y para que cualquiera pueda adentrarse en su obra con garantías, hemos hecho esta guía. Para que conozcas a Bong Joon-ho como si fuera de tu propia familia.

Pesadilla en el centro comercial: vida y muerte del vaporwave | Canino

Esto no es un artículo. Es una exhumación. Y una en la cual, además, ya no queda ni cadáver que enseñarle al juez, si nos guiamos por lo que se lee por ahí: el vaporwave (esa cosa que podría ser un movimiento musical y artístico) lleva recibiendo certificados de defunción desde hace más de un lustro. Los recibió justo después de su nacimiento, allá por 2010. También en 2015, cuando Sandtimer publicó el elepé Vaporwave is Dead. La MTV pudo haberle dado la puntilla ese mismo año, y, ahora que llega su séptimo aniversario, los articulos sobre su estado putrefacto ya no hacen ni gracia. Hasta en Forocoches se han repartido esquelas, no decimos más.

The Mo Brothers. El cine de Indonesia más allá de ‘The Raid’ | Canino

Para muchas personas no existe nada fuera de EEUU. No artísticamente hablando. Salvo la mínima deferencia televisiva que se tiene hacia los países nórdicos para el noir y hacia Inglaterra para el histórico, todo lo que se nos ofrece suele estar cortado por los gustos hegemónicos de la colonia gobernada por el hombre del peluquín de oro. Porque la época del post-colonialismo, de la imposición cultural vía capitalismo neo-liberal, está muy lejos de haber concluido.

7 películas que ver antes de Okja | Cinemania

Bong Joon-Ho parece lanzado. Tras el exitoso desembarco en occidente que supuso Snowpiercer, su próxima película ha tenido gran repercusión en los medios. Aunque tal vez no por los mejores motivos posibles. Pero obviando polémicas con Cannes y Almodovar de por medio, Okja, que se estrena el 28 de junio en Netflix, nos promete algo muy propio del director coreano: monstruos gigantes, críticas al capitalismo, soflamas ecologistas y niños protagonistas a los cuales da ganas de abrazar. Algo poco común en el cine. Y para celebrarlo, hemos elegido un puñado de películas para ir preparándonos para su desembarco.

Sunao Katabuchi: el hombre que no era Miyazaki | Cinemania

Studio Ghibli tiene un patrón muy claro para sus personajes protagonistas. Chicas jóvenes, fuertes, con los pies en el suelo. Similar al clásico protagonista de libro infantil, pero llevado al género contrario. Al que históricamente se le han prohibido las aventuras.

Porque si de algo está trufado Studio Ghibli es de aventuras. De imaginación. De ese espíritu infantil que nos permite ver un océano en una gota de agua y un reino en un par de nubes.

Pero eso no es algo exclusivo de Studio Ghibli. O para ser exactos, Hayao Miyazaki comparte ese gusto con otras muchas personas. Algunas de esas personas, antiguos colaboradores. Porque mucho antes de que Miyazaki fuera uno de los grandes nombres del anime, fue también un joven prometedor con mucho que demostrar. Y a su lado había un hombre que sólo ahora parece que ha conseguido destacar en occidente: Sunao Katabuchi.

La música de Marie, de Usumaru Furuya | CuCo. Cuadernos de Cómic

A veces pasamos por alto las diferencias culturales. No las grandes diferencias. Esas son imposibles de obviar. Y no pocas veces, aquellas ni siquiera existen. Pero los pequeños detalles, las diferentes formas de ver un mismo sustrato común, son cosas tan sutiles que acaban pasando desapercibido. En otras palabras, aunque al final todas las culturas acaban pareciéndose en más cosas que en la que se diferencian, al final son las pequeñas variaciones en donde se pone el foco lo que permite entender el pensamiento de otra cultura.

Multiverso, de Grant Morrison | CuCo. Cuadernos de Cómic

Desde hace muchos años es prácticamente imposible entrar en el universo de los cómics americanos. Ya sea Marvel o DC, entre reboots, crisis en tierras infinitas, guerras secretas y macro eventos absolutamente ininteligibles para quien no tenga un conocimiento tan enciclopédico como desprendido sea en sus gastos mensuales en grapas, entender cómo han ido evolucionando los superhéroes y sus mundos a lo largo del tiempo resulta una tarea ardua. Indigna. Difícil para el lector casual, pero directamente imposible para quien pretenda entrar en el mundo de los superhéroes por primera vez.

Sherlock: El Banquero Ciego, de Steven Moffat, Mark Gatiss y Jay | Goodreads

En el cómic ocurre algo interesante: es tan importante lo literario como lo pictórico. Si el autor es incapaz de escribir diálogos convincentes o lograr un ritmo narrativo adecuado, ni el mejor dibujo del mundo salvara la obra. Por el contrario, ni un excelente guión ni unas geniales líneas de diálogo podrán salvar un mal dibujo. Pero eso no es lo peor. Lo peor es que existe un posible tercer problema. Uno que aúna lo literario y lo pictórico. Si el autor no sabe llevar a su terreno el orden compositivo de las viñetas o los planos, no importa lo bien narrado que esté, el ritmo trepidante que tenga o el dibujo preciosista que detente, la obra resultante será un fracaso ilegible.

En el caso de El banquero ciego, sigue la misma línea que Estudio en rosa. Dibujo cumplidor, guión bien adaptado, sensación gratificante general. Pero tiene un problema. Y es que en lo que aquel era un pequeño problema, aquí es uno enorme.

JoJo’s Bizarre Adventure, Part I: Phantom Blood, tomo 01 , de Hirohiko Araki | Goodreads

Toda historia tiene un comienzo. Siempre arbitrario. A veces, incluso cuestionable. Pero lo que es cierto es que toda historia debe empezar en algún sitio. Y por lo general, ese origen no es el primer momento que condujo hacia los acontecimientos que nos llevan al conflicto, sino el instante anterior al conflicto.

En el primer tomo de JoJo’s Bizarre Adventure ocurre algo curioso: existen dos principios. El principio de la serie y el principio del arco, Phantom Blood. Ambos se solapan, superponen y dan contexto mutuamente. El principio de la serie trata sobre ritos antiguos de pueblos pre-colombinos, máscaras funestas y la búsqueda de la inmortalidad; el principio del arco trata sobre Jonathan Joestar, un joven blando y consentido que aspira a ser un caballero, y Dio Brando, un joven maquiavélico y resabiado que aspira a apoderarse de la fortuna de los Joestar. Con todo eso tenemos todos los ingredientes para lo que es tanto la serie como este arco en particular. Tenemos las grandes pasiones, la acción constante y el tono bigger than life rayano lo ridículo; pero también el desarrollo à la novela gótica, como si fuera más un rip off elegantísimo de Cumbres borrascosas más que un manga de la Shōnen Jump.

Christopher Doyle: Filming in the Neon World | Letterboxd

Christopher Doyle es cómo maneja la luz.

Este famoso director de fotografía, conocido por su heterodoxo acercamiento a su disciplina —llena de efectos, usando mucha iluminación ambiental, cagándose en todas las reglas no-escritas de la fotografía—, lo es por cómo ha hecho de su modo de gestionar la luz su particular seña de identidad. Porque mucho antes de Nicolas Winding Refn, cuando hablábamos de luces de neon —que no de colores neon, equívoco común de mucha gente: lo de Refn son colores, lo de Doyle luces—, hablamos de este segundo. Hablamos de Doyle.

En este lugar del mundo, de Sunao Katabuchi | Letterboxd

En la vida no poseemos el tiempo. Lo cual implica que no poseemos la vida. Todo pasa, todo ocurre, y nuestro lugar en el mundo es temporal. Pero nada de eso nos quita relevancia. Mientras estamos vivos, estamos atados a los otros y sus circunstancias; sólo en tanto somo para los otros, encontramos un rincón que podemos llamar propio.

Arete Hime, de Sunao Katabuchi | Letterboxd

Todos sabemos cómo acabaran las historias de princesas. Incluso cuando Disney está detrás, la princesa siempre encontrará el amor, descubrirá que su fuerza radica en los otros y que, al lado de un hombre —o en tiempos modernos, de su noble familia—, puede lograr todo lo que se proponga. Porque es una princesa. Porque es, de facto, alguien con más poder, y más posibilidad de influir sobre el destino de su tierra, que prácticamente cualquier otro ser humano.

Mai Mai Miracle, de Sunao Katabuchi | Letterboxd

Shinko Aoki vive en el pasado. Como una suerte de Sei Shōnagon infantil y pasada de vueltas. En el presente tiene a su abuelo, la tranquila vida en el campo y sus amigos del colegio. En el pasado tiene una vida de princesa y la posibilidad de vivir extrañas aventuras, aunque extrañas más por descolocadas en el tiempo que por desconcertantes. Al menos, hasta que aparece una niña nueva en el pueblo. Y con ella, con Kiiko Shimazu, tendrá que aprender a vivir también en el presente.

The Texas Chain Saw Massacre, de Tobe Hooper | Letterboxd

Algunas películas son eternas. No porque perduren, sino porque en esa eternidad posible siempre cabe la posibilidad de volver a ellas. No se agotan. Pues su texto, su subtexto y su técnica siempre tienen otra vuelta de tuerca. Otra forma de mostrarse que, hasta el momento, nos había pasado desapercibida.

Eso puede sonar ilógico para hablar de La Matanza de Texas. Su limitada duración, sus recursos mínimos y su propuesta entre el puro gore y la absoluta ausencia de gore —haciendo que su tesis sea la propia contradicción: es brutal, obscena y muy gráfica porque no lo es en absoluto; sólo se nos insinúa que lo es a través del montaje y la estética, dejando que nuestro cerebro la recuerde más brutal de lo que realmente es—, nos podrían hacer pensar que es un producto de serie B sin mayores intenciones de trascendencia. Pero es que la intencionalidad no tiene nada que ver con el arte. El arte se produce por síntesis, no por cálculo. O en otras palabras, al arte se llega caminando por terrenos resbaladizos, no siguiendo el camino ya conocido.

Baby Driver, de Edgar Wright | Letterboxd

Impacto emocional. Ritmo. Constante in crescendo. Es todo lo que necesita un guión para mantenernos atentos a la pantalla.

Lo anterior no es ninguna boutade. Nuestros cerebros, esas maravillosas máquinas de precisión generadas por milenios de selección natural, tienen un circuito cerrado muy específico. No son capaces de mantener la atención de forma plena por mucho tiempo, para evitar situaciones de peligro donde no podamos defendernos; les gustan los patrones rítmicos, porque permiten entrar y salir sin ellos sin esfuerzo incluso si se ven interrumpidos; y pueden recordar mejor aquello que se sale de la norma, porque puede ser un indicativo de aspectos que pueden aumentar (o disminuir) nuestra esperanza de vida. Están diseñados para sobrevivir. Para maximizar la eficiencia de las únicas dos cosas que hacemos mejor que ningún otro animal: asociar hechos aparentemente inconexos y poder hacer cosas durante largos periodos de tiempo.

Dj Shadow – The Private Press (2002) | Studio Suicide

Ciertos discos sólo se pueden comprender con perspectiva. Cuando se ve cómo han marcado el paso del tiempo, cómo dejaron atrás su época adelantándose a un futuro incierto, es entonces cuando se puede afirmar su verdadero alcance. A fin de cuentas, todo lo demás es especulación. El éxito o el fracaso de un disco es circunstancial. Y su capacidad para seguir siendo relevante diez o quince años después algo que sólo el paso del tiempo puede atestiguar.

A pesar de que The Private Press fue un terremoto en su momento, la crítica cultural no ha celebrado su reciente quince cumpleaños. Y no es de extrañar. Sigue siendo hoy un disco tan extraño como en 2002.

Taxidermias Concretas vol.9 | Studio Suicide

The National siempre cambian. The National nunca cambian. Cada disco es diferente al anterior, pero siempre suenan del mismo modo. Tienen personalidad. Y en sus adelantos de su nuevo trabajo, no es diferente. Guilty Party suena familiar, cercano a aquello por lo que nos gusta Trouble Will Find Me —el tono melancólico, la batería marcada, el bajo sutil—, pero también hay algo extraño. Diferente. Su guitarra se fuga de forma sutil, haciendo del final de la canción un exceso post-algo, glitch incluido, que resulta, contra todo pronóstico, reconfortante. Como una herida tan profunda como cálida. Ese susurro de «todo irá bien» en nuestro oído mientras nos ahogan con la almohada que, irónicamente, siempre hemos necesitado.

Taxidermias Concretas vol.10 | Studio Suicide

A estas alturas nadie duda de la importancia histórica de Radiohead. Escuchar OK Computer supone escuchar todas las grandes tendencias dentro del indie rock de los últimos veinte años condensadas en menos de una hora. Ahí está el post-punk revival, el indie tímidamente electrónico e incluso (en un robo descarado) el sonido de Muse a partir de Absolution. En ese caso, ¿qué aporta OK Computer OKNOTOK 1997-2017? Nada. Sus descartes lo eran por algo; el disco ya era perfecto tal y como era. Pero como excusa para volver a él, resulta perfecto: hoy, como hace veinte años, OK Computer sigue siendo una obra maestra revolucionaria. Y con eso debería ser suficiente.

Y lo que se está haciendo

Una demolición necesaria. Respuesta a José Luis Pardo sobre Slavoj Zizek | Ernesto Castro

«El artículo de José Luis Pardo contra Slavoj Zizek que se ha publicado recientemente en el diario El País me ha dejado estupefacto. Zizek tampoco es santo de mi devoción, pero de ahí a afirmar que es un invento de las redes sociales es simplemente equivocarse de fechas. Facebook, Twitter y YouTube nacieron a mediados de la década de los 2000; Zizek publicó su primer libro en 1972, y desde entonces ha escrito un centenar de ellos. Por ese motivo parece tan filistea la autocalificación de Pardo como un “intelectual que se rebela contra esta situación y se empeña en seguir escribiendo libros”: lo más objetable de Zizek (y de cierta intelectualidad española encastillada en su columna de opinión) es precisamente que se empeñen en seguir escribiendo cuando no tienen nada que añadir y solo les queda autoplagiarse.».

Por qué deberíamos tener fines de semana de tres días | GQ

«“La revolución digital a lo mejor nos trae el fin de semana de tres días…”. Álvaro Nadal, ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, dejaba caer ayer en la inauguración de Futuro Digital, evento organizado por El País Retina, una idea cada vez más extendida: un futuro laboral en el que la jornada laboral se reduzca lo suficiente como para dejarnos un día libre extra. El puente permanente».

Shigesato Itoi, The Copywriter: A Comprehensive Look | Yomuka!

«As every person in Japan knows, and as most overseas fans of Itoi know, Shigesato Itoi is, first and foremost—before and after his stint of entirely casual video game production—a copywriter. His taglines (known in Japanese as “catch copies”, a term I much prefer) include many ubiquitious phrases that are recognizable to anyone in Japan, regardless of whether they have ever heard of Itoi The Man».

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