En el pasado escribía de anime. Habrá quien lo recuerde. Venía cada temporada y escribía de los animes más interesantes que se estrenaban. No de todos, solo una selección, aprovechando en la introducción para repasar lo que se quedó fuera, lo que decepcionó y lo que finalmente fue incluso más interesante de lo que esperábamos. De eso ya hace cinco años. Ha pasado un tiempo y quizás va siendo hora de retomarlo. Al menos una vez más.
Las razones son evidentes. Escribo más en el blog. Varias personas me han dicho que les ayudaban mucho esta clase de artículos a estar al día y decidir qué animes ver cada temporada. Porque me apetece ver más anime, también. Que esta temporada venga tan cargada que roce lo agobiante ayuda, para qué engañarnos: si históricamente hacia entre cuatro y seis recomendaciones, esta vez nos vamos a once. Un dolor de editar (está bien) y de maquetar (no tan bien). Once, también, no porque mi criterio se haya vuelto más laxo con los años —tampoco más exigente; estoy en otro lugar, pero no uno donde haya cambiado significativamente mi criterio — , sino porque hablamos de ese nivel de calidad.
Mi idea es volver la temporada que viene. Aunque depende. Depende de si existe una respuesta. Si veo interés tanto de parte de los lectores —creo que nunca nadie se toma realmente en serio lo importante que es hacer saber a la gente que escribe lo que disfrutas leyéndoles— como personal —que me apetezca seguir viendo anime — , seguiré haciéndolo. Tampoco adelantemos acontecimientos. La temporada de primavera de 2026 nos ha dejado una cantidad casi inabarcable de animes con los que trabajar. Vamos a comprobarlo.
Creo en un Internet diferente y mejor, no dominado por grandes corporaciones, por eso escribo en mi blog y en mi letter. Pero lo hago por puro placer. Nadie me paga por ello. Por eso, si te gusta lo que hago y quieres que siga haciéndolo, te agradecería que te plantees donar o suscribirte en mi ko-fi, ya que eso me permitiría seguir haciéndolo en el futuro. Y si solo quieres saber cuándo publico una nueva entrada en el blog, ahora puedes suscribirte para que te llegue directamente al correo dándole al botón en la esquina inferior derecha.
Ganbare! Nakamura-kun!!
Donde verlo: Crunchyroll
El manga de Syundei es excelente —aunque tengo pendiente su continuación, que luce tan buena como el original— y eso ha sido uno de los motivos para darle una oportunidad a la adaptación. La otra es que se encarga de la dirección Umeki Aoi, quien dirigió Pop Team Epic y, desde entonces, ha estado haciendo otra serie de trabajos menores en el campo del anime. El resultado es lo que cabría esperar de lo anterior, pero también algo más: una historia de romance adolescente tierna e hilarante, con un toque retro y una animación maximalista y desquiciada.
Si algo hace bien esta adaptación es coger la obra original y no reinventarla o hacer algo diferente, sino explotar lo que ya está ahí. Todo lo que es susceptible de convertirse en un gag más elaborado, visual o sonoramente, lo hace; con cambios de animación y de estilo constante, enfatizando un estilo visual de anime de finales de los 80s y principio de los 90s que refuerza el estilo heredero de Rumiko Takahashi, pero, incluso más, la estética cultivada por Studio DEEN.
Lo demás sigue intacto. Nakamura y Hirose ya eran adorables en el manga. El humor ya era hilarante. Ahora lo es más, o para ser exactos, se desarrolla más. Y eso está bien. Porque para ser una de las grandes sorpresas del año, Go for it, Nakamura! solo necesita una cosa: seguir dando espacio a sus personajes para que se desarrollen de un modo que no podían en el manga —no por incapacidad de Syundei, sino por la brevedad del mismo— y no renunciar nunca a la intensidad de la animación, mientras sigan usándola para enfatizar su narrativa. Si lo hace, esta es la recomendación más fácil de la temporada. Que no necesariamente la más impactante.
The Ramparts of Ice
Donde verlo: Netflix
Aunque no he leído el webtoon, si he leído la siguiente serie de Kocha Agasawa (We Are Polar Opposites), razón suficiente para ver el primer episodio: ni Studio Kai ha hecho nada particular para escribir sobre ellos —excepto, literalmente antes de constituirse como estudio, las excelentes OVAs de Hori-san to Miyamura-kun— y el equipo creativo tampoco es para volverse locos. Pero que no haya nada que invite a mirar dos veces en su dirección, más allá de haber elegido una obra original potencialmente interesante, no significa que no sean consistentes.
The Ramparts of Ice es una buena comedia romántica. Sus personajes son adorables, carismáticos y van a sostener la trama sobre su personalidad el 80% del tiempo y, como ya deja entrever el primer episodio, conflictos del pasado de cada uno serán la gran recompensa narrativa que buscará crear un impacto más duradero en los espectadores el otro 20%. Pero donde destaca es en la delicadeza con la que trata a su personaje protagonista, Koyuki Hikawa, y su distanciamiento social con respecto de sus compañeros. Especialmente por cómo parece retratar una experiencia de las personas neurodivergentes que, aunque a todas luces parece ser accidental, no por ello resulta menos interesante.
Una dirección sólida, que sabe jugar con los cambios de planos y el montaje para enfatizar la emocionalidad de cada escena, y un uso inteligente y divertido de sus personajes en su forma chibi, especialmente cuando sirven como método de introspección de Hikawa, dan como resultado una serie fresca e interesante. Es probable que acabe en lugares propios de un drama clásico y un romance tontorrón y que la parte más interesante para muchos del retrato de la experiencia neurodivergente se pierda cuando Hikawa «se abra» y sea «más sociable», o no, no he leído el original, pero de momento, es un viaje curioso al que apuntarse.
Akane-banashi
Donde verlo: Prime Video
Akane-banashi, el manga, consigue un elegante equilibrio entre la comedia heredera del estilo de los 60s de Fujio, Asatsuka, & co, el drama más cercano al naturalismo de los 80s de Takahashi, y una estructura de manga de combates que justifica su existencia en el seno de la Shonen Jump, dándole un tono distintivo por su particular combinación de elementos. Es uno de esos mangas que sorprende porque demuestra saber tomar lo que le interesa de varias tradiciones del género sin comprometerse con ninguna, haciéndose su personalidad en ese traicionar todos los espíritus de los otros sin nunca abandonarlos. Algo que el anime ha decidido tirar por la ventana para hacer una historia de peleas al uso.
¿Es esto bueno? No si lo que te gusta de Akane-banashi es Akane-banashi, pero puede serlo si lo que te gusta del anime son las adaptaciones infradirigidas y sobreproducidas con «animaciones espectaculares» al estilo de Kimetsu no Yaiba. Porque aquí no hay nada de la comedia y el drama del manga y todo del shonen. Es una sucesión de primeros planos, planos detalles, explicaciones de lo que estamos viendo o vamos a ver inmediatamente después, brillos cegadores y el rakugo tratado como una pelea donde el rakugo no importa: importa el efecto emocional y conseguirlo como sea. Preferentemente, el asalto sensorial y explicar al espectador cómo debería sentirse.
No esperaba Shōwa Genroku Rakugo Shinjū, el mejor anime de rakugo de la historia —uno de los mejores animes de la historia, también — , pero esperaba algo mejor. Con más capas, más matices. Pero han aplanado sus sutilezas para convertir un guion quizás no extremadamente rico y complejo, pero si con personalidad en lo particular de su textura, en un único tono de drama de shonen de peleas que encaje con una animación excesiva y una dirección que apenas es capaz de sostenerlo todo con alfileres. ¿Gustará? Seguro. ¿Es bueno o, mejor, interesante? Bueno… Mejora en su segundo capítulo. Si es que eso es decir algo.
Yomi no Tsugai
Donde verlo: Crunchyroll
Yomi no Tsugai era una apuesta segura. Adaptación de Hiromu Arakawa, autora prestigiosa y consistente que no ha creado un manga menos que sobresaliente en su vida, dirigido por Masahiro Andō, que trabajó en Fullmetal Alchemist y tiene en su haber algunos de los mejores animes de acción de culto de los que no has oído hablar nunca (Canaan, Under the Dog, Sirius the Jaeger), y guionizado por Noboru Takagi, el probablemente mejor y más consistente guionista de anime actual, era imposible que algo saliera mal.
Para sorpresa de nadie, nada ha salido mal. El primer episodio es excelente. Con una acción dramática y sin aspavientos, enfatizando los efectos de la violencia sobre el espectáculo, y una perfecta construcción del drama que deja abiertas muchas preguntas a responder en el futuro para despertar nuestro interés a largo plazo, es un primer episodio ejemplar. Cero efectista. Solo un trabajo impecable desprovisto de cualquier artificio.
Eso puede hacer parecer que es excesivamente sobrio. Poco destacable comparado con otros animes, especialmente dada la invitación al exceso en que se ha convertido el medio en los últimos años. Pero no te dejes engañar. Es exactamente lo que cabría esperar de una obra de Arakawa. Quien conozca Fullmetal Alchemist —¿queda alguien que no conozca Fullmetal Alchemist en 2026? — , ya sabe a qué nos enfrentaremos. En esta ocasión, con una evidente inspiración en JoJo’s Bizarre Adventure. Por eso, además de una apuesta segura, también es una de esas series que más probablemente se conviertan en imprescindibles. Como mínimo, en una obra de culto. Muy probablemente, algo más. Algo fácil de prever, pero fácil de ver tras sus primeros capítulos.
Nippon Sangoku: Las tres naciones del sol carmesí
Donde verlo: Prime Video, Apple TV+
Puede sonar contradictorio hacer una obra maximalista sobre utilizar filosofía política y tener un conocimiento enciclopédico de los más variados temas para vengar la muerte de tu mujer, pero cuando uno se hace consciente de lo que hacen los maximalistas más allá del campo del anime, tiene todo el sentido del mundo. Por eso funciona tan bien Nippon Sangoku: Las tres naciones del sol carmesí: no se refrena en ningún campo, pero sabe cuando bajar el ritmo o frenar por completo para contar exactamente lo que quiere: una historia de venganza y filosofía política.
Tras una guerra nuclear, Japón vuelve a una edad feudal donde el país se ha dividido en tres reinos, con el protagonista de la historia decidido a unificar el país de nuevo. Salvo porque no es él quien tiene ese sueño. Es la esposa del protagonista. Eso conduce también a algunos de los puntos más problemáticos de este anime: el discurso liberal que desarrolla suena demasiado anglosajón como para que no de urticaria, y aunque narrativamente es excelente y borda la emoción del momento que necesitaba, el trato que se hace de su (hasta ahora) único personaje femenino no es como para dar volteretas sobre el prospecto de la obra (en lo teórico) para cualquiera más a la izquierda de John Stuart Mill.
A excepción de estos dos para nada pequeños detalles, es un primer episodios perfecto. Narrativamente impecable, de animación detallada y repleta de decisiones inteligentes y sorprendentes, de dirección y montaje asombroso, dejando con ganas de mucho más. Agotador, también, porque siempre está ofreciéndonos algo. Incluso aunque sabe frenar y empaparnos de las emociones adecuadas en cada momento de manera sutil y natural, no teme lanzarnos a la cara filosofía, animación, sucesos, sin fin, sin parar, todo el tiempo. Eso es lo que la hace interesante, lo que puede hacer que se apadrine menos que animes que confunden exceso por calidad; algo que no conviene a un anime que, aun con todo lo bueno que tiene, ya se ve lastrado por presentar unas políticas que no encajan, o no ha sabido presentar, con la experiencia estética de la mayoría de quienes las comparten.
Liar Game
Donde verlo: Crunchyroll
El manga tiene pocos thrillers mejores que Liar Game. Quizás ninguno. Su anime necesita poco para funcionar. La historia, impecable; los personajes, carismáticos; los giros, te dejan al borde del asiento; la narrativa, compleja y profunda sin apabullar al espectador. La pregunta no es si el guion estará a la altura, sino si lo estará todo lo demás. La respuesta es sí. Pero si algo nos enseñó Liar Game es nunca entrar a una apuesta confiados.
Liar Game no necesita mucho. Respetar el característico diseño de personajes de Shinobu Kaitani, seguir prácticamente al pie de la letra el guion original, y el resto es asegurarse de hacer atractivo un manga de culto sostenido sobre la brillantez de su narrativa. El resultado es asombroso porque es un anime sobrio, elegante, que no hace más que lo estrictamente necesario. Aquí no hay animaciones excesivas, música estridentes o filtros exagerados; no se agitan las llaves ante la cara del espectador, queriendo mantenerlo atento a la pantalla con estímulos artificiales: ofrece su narrativa, lo pone todo a su servicio y solo con eso ya resulta difícil despegar los ojos de la pantalla. Como si El Juego del Calamar fuera, de hecho, una historia bien narrada.
Que Yuzo Sato sea el director se hace notar: sus puntuales caras desencajadas y expresiones exageradas son puro Kaiji, pero el tono de desesperación pegajosa y constante también. La música a cargo de Yugo Kanno hace que, por defecto, Liar Game tenga la mejor banda sonora de cualquier anime esta temporada. Aunque el verdadero héroe de la función es Tatsuhiko Urahata. Habiendo demostrado en el pasado una excelente mano para atar narrativas complejas, aquí da espacio y deja respirar a la serie sin perder nada del original en el proceso. Porque si no has leído Liar Game, ve a leer Liar Game. Es una obra maestra. Su anime también tiene el potencial para ser una obra maestra. Lo único que espero es que, quince años tras su final, por fin quede claro que este es uno de los mangas más brillantes de la historia del medio.
The Story Between a Dumb Prefect and a High School Girl with an Inappropriate Skirt Length
Donde verlo: Crunchyroll
The Story Between a Dumb Prefect and a High School Girl with an Inappropriate Skirt Length es una obra poco agradecida para adaptar. Tiene un diseño de personajes muy característico, su humor no se traduce en los tropos clásicos de la comedia romántica y aunque sus personajes son increíblemente estúpidos, no caen en ninguno de los arquetipos clásicos de su género. Algo que lo hace una venta difícil para un medio adepto a repetir lo mismo de forma incansable —que, en justicia, ¿en qué medio no ocurre?
Su adaptación no esquiva ninguno de los baches. El diseño de la mitad de sus personajes —todos los que no sean sus protagonistas— carece de la personalidad de sus contrapartidas del manga, e incluso estos resultan menos carismáticos. Su humor es más rudo, más básico, exagerado y violento. Del manga coge todo lo que puede de la comedia romántica del anime, lo salpimenta de un toque ecchi que nunca estuvo ahí a pesar del nombre, y no mira atrás en ningún momento con los cambios. Y está bien. Es una buena adaptación.
Buena, como anime. Es interesante cómo coge lo que le interesa, lo adapta a la lógica de su medio y lo convierte en algo más cercano a las expectativas de su público, de algún modo, respetando todavía el espíritu del original. Se han enfatizado comportamientos, ajustados tramas y estandarizado aspectos, pero nunca se siente como una obra completamente diferente; no es su forma más pura, pero en sus desviaciones desvela algo diferente de la obra original, transmitiendo otras emociones que el manga no transmitía del mismo. Es más cinético. La animación cobra importancia, enfatiza el montaje, aprovecha el color. Es ahí donde destaca y demuestra de lo que es capaz una adaptación infiel: ser fiel al original sin serlo. Incluso si es aplanando mucho de lo que hacía especial al manga.
Mao
Donde verlo: Disney+
Es irónico que en la temporada en que se estrena una serie de Rumiko Takahashi (Mao) haya una serie que se siente incluso más propia de Rumiko Takahashi (Ganbare! Nakamura-kun!!). Al menos si hablamos estrictamente del diseño de personajes. Porque aunque es un anime netamente moderno, tiene una particularidad de lo más interesante: Mao se siente la adaptación de un manga de los 90s.as
No es una cuestión de diseños, de elecciones estéticas superficiales, sino de cómo fluye. El hecho de que sea de Takahashi. Ya ocurre en el manga, pues leer Mao es un peculiar e interesante choque temporal —empezó a publicarlo en 2019 y continúa en ello, pero parece que sea un manga de los 90s — , pero aquí se amplifica por cómo se difuminan todos sus aspectos. Es moderno, contemporáneo, puro siglo XXI; pero es tan reconociblemente Takahashi, tanto en sus diseños como en la animación y las paletas de colores que han elegido —tonos ligeramente apastelados con una iluminación muy tenue y contrastada — , que resulta en un choque constante. Puede que racionalmente sepamos que es una obra del siglo XXI, pero hay algo retro en ella.
Ese es su encanto al final del día. Que es un manga de Takahashi. Que a la hora de adaptarlo, han contado con gente que ya ha adaptado obras suyas. Y que no ha perdido mano en todos estos años. Sigue haciendo excelentes historias de fantasía oscura sobre chicas destinadas y chicos que se ven movidos a protegerlas (y ser protegidos de vuelta) en un mundo que ninguno de los dos alcanza a comprender. Tiene detrás un buen director. Una mejor guionista. Un estudio conocido por no fallar sus tiros. ¿Puede decepcionar a los fans de Takahashi? Imposible. ¿Y para quienes no lo son? Bueno, esos álguienes deberían ir poniéndose al día con Ranma ½ e Inuyasha…
MARRIAGETOXIN
Donde verlo: Crunchyroll
No soy el mayor fan de la Shōnen Jump. Menos aún del enorme peso cultural que ha tenido sobre el manga —por más que hayan dado algunos de mis mangas favoritos; algo que, muchas veces, se siente más un accidente que una consecuencia— y el cómo se produce a lo largo de las décadas. Aprecio el trabajo que hacen en Shōnen Jump+ porque sin limitaciones de espacio, una idea más laxa de su demografía y un enfoque más internacional, se atreven a publicar cosas inconcebibles en la revista principal. Como por ejemplo, el muy recomendable Marriagetoxin.
Su anime también es muy recomendable. El uso del color es delicioso, la mezcla de comedia romántica y acción está perfectamente ejecutada, y Ueno sabe coger una buena narrativa y terminar de afinarla y ajustarla para la particular cadencia del anime, ofreciéndonos un ritmo impecable y una implicación emocional sorprendente. Porque eso es lo más chocante de Marriagetoxin. Siendo la historia de un asesino profesional especializado en venenos que quiere casarse para evitar que tenga que hacerlo su hermana lesbiana y abandonar a su novia de toda la vida, sorprende su empatía, lo positivo de su visión de las relaciones románticas y las citas, además de sus originales escenas de acción.
El manga es bueno, pero no da la sensación de que hubiera sobrevivido en la Shōnen Jump. El anime se siente que saca un potencial oculto que tenía dentro. ¿Es mejor que el manga? Tampoco. Simplemente es más prístino. Se presenta mejor. Lo cual tampoco significa que sea probable que vaya a llegar a un público masivo; es una comedia romántica de acción y los lectores de manga son más abiertos que los espectadores de anime a nada que se salga de la norma. Pero quien aprecie un buen shonen con una actitud extremadamente positiva con respecto del romance, con un protagonista entrañable con el que es fácil sentirse identificado, esta es de esas series que es fácil que puedan pasar por debajo del radar de muchos. Cosa que no debería permitirse.
Hidarikiki no Eren
Donde verlo: Crunchyroll
Lo que hace que los artistas lleguen a producir arte valioso, desafiante y más allá de lo concebible por el común de los mortales, o la mayoría de aspirantes u otros artistas, no es el sufrimiento: es la obsesión. De eso va Hidarikiki no Eren. De la obsesión. De la obsesión de los artistas por crear algo, por el motivo que sea; como forma de exorcismo, de realización o porque no conciben otra forma de vivir en este mundo.
Hidarikiki no Eren no va a ser la serie más llamativa de la temporada. Su animación es discreta, lo cual no significa que no tenga momentos donde destaca. Pero generalmente lo hace de una forma discreta. Comedida. Porque donde más brilla es en la impecable y tremendamente obsesiva dirección de Suzuki Toshimasa, que deja ver su herencia de Studio SHAFT de formas sutiles y no tan sutiles, que hará las delicias de los cinéfilos. Algo que acompaña a un guion con pliegos y sutilezas, nunca ofreciéndose a una lectura simple y directa, o no todavía: aquí no hay nada que se nos de ya masticado de entrada.
Si en el anime muchas veces da la sensación de que se subordina la dirección y el guion en favor del espectáculo y los giros constantes, Hidarikiki no Eren es exactamente lo contrario. Bebe más del live action, casi como si fuera una película de Shunji Iwai, incluso cuando está codificado en los términos de la animación, solo que no en sus aspavientos más evidentes y aburridos. Aquí hay trabajo. Emoción. Obsesión. Porque la obsesión de la que trata la serie, se puede apreciar en el trabajo de quienes la están haciendo. De ahí que, aunque vaya a ser la serie que probablemente pase más desapercibido esta temporada, también tiene el potencial de ser la que más (se) reivindique cuando acabe. Porque aquí hay algo más especial que el mero espectáculo.
Witch Hat Atelier
Donde verlo: Crunchyroll, Disney+
Witch Hat Atelier es uno de los mejores mangas de la última década. Lo intrincado de su dibujo y sus diseños, la delicadeza con la que mezcla una narrativa profunda con las tramas personales de unos personajes complejos y muy vivos, lo hacen una absoluta delicia de leer. También hace que fuera muy escéptico sobre cómo podrían adaptarlo: gran parte de su genialidad reside en ser un manga y por más que se pueda reproducir en cualquier otro medio, el ser un manga es donde reside lo que lo hace único. Para resolverlo, han hecho lo único sensato: hacer que Witch Hat Atelier sea, ante todo, un anime.
El primer episodio de Witch Hat Atelier recuerda al de Akane-banashi. Ya puede hacerlo: comparten director, el cual ha hecho el storyboard del primer episodio de ambos. Se nota el énfasis en los primeros planos, en los planos detalles de los ojos, en las transiciones bruscas. Solo que Witch Hat Atelier es otra cosa. Tiene mucho más terreno con el que trabajar. El guion es impecable, los personajes son profundos y eso hace que la animación no necesite cargarse con todo el trabajo de sostener el capítulo, brillando de una forma más naturalista; sin hacerse ni excesiva ni cargante. La animación acompaña, lo narrativo, lo emocional, en vez de subrayarlo como una serie de berridos para que nos quede claro lo que debemos pensar o sentir. No ahoga lo que antes era manga con animación, sino que realza con audiovisual lo que era manga para que ahora sea anime.
Porque deben aceptarse algunos compromisos. Los diseños son menos intrincados. Los dibujos son muchísimo menos elaborados. Los planos no son siempre tan complejos. Algo de esperar, dada la naturaleza del anime. Ahora bien, todos esos detalles que se pierden se ganan en una animación delicada y una animación que la acompaña, resaltando de manera más enfática en los momentos más graves, de manera más sutil en los momentos de mayor levedad, todo cuanto ocurre. Esa es la diferencia con respecto de Akane-banashi, aunque compartan director. Aquí hay constricción y acompañamiento. Abraza el potencial de su medio, no ahoga el original en el mismo. Y al hacerlo, puede llegar a ser la mejor adaptación posible de un manga que parecía inadaptable.
¡Gracias por leer mi artículo sobre los estrenos de anime de la temporada de primavera de 2026! Si te ha gustado, ¿puedo pedirte que te plantees donar o suscribirte a mi ko-fi? Eso me ayudaría a seguir haciendo artículos como éste. Y si tienes ganas de más, por un lado, puedes suscribirte al blog para que te lleguen las nuevas entradas directamente al correo según se publiquen en el formulario que tienes aquí abajo, y no sigues mi letter, se llama Extraterrestre entre nosotros y tiene mucho contenido que podrías disfrutar.
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